La recogida en las zonas prioritarias se reforzó ayer durante la mañana y la tarde
19 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Como suele decir el alcalde, Javier Losada, A Coruña es una ciudad «muy viva». Pero en los últimos días lo ha sido tanto que a punto estuvieron sus calles de llenarse hasta de microorganismos. Casi 600 toneladas de basura se acumularon en los contenedores de los distintos barrios y la zona centro. A pesar de que esta última fue una de las más atendidas por los servicios mínimos, no se libró del hacinamiento de desperdicios.
De hecho, si la huelga se desconvocó sobre las ocho y media de la mañana, los camiones de Cespa no llegaron a la plaza de Pontevedra hasta las 12.30 en punto. También se vieron contenedores más llenos de lo habitual en los Cantones. En la calle Fonseca, en una de las cabeceras de la plaza de Lugo, llegaron a depositar bolsas enteras de material aislante, presumiblemente amianto, un material altamente contaminante. En Juana de Vega uno de los contenedores fue trasladado desde delante de los portales hasta la zona ajardinada, en la mediana de la calle, para de esta forma evitar los malos olores. Algunos vecinos hicieron caso omiso de la huelga convocada por los trabajadores de Cespa y depositaron al lado de los contenedores muebles y colchones, como ocurrió a la altura del número 15 de la calle Nicomedes Pastor Díaz.
En el resto de la ciudad, quizás el punto más conflictivo se localizó en el barrio de Los Rosales. En toda esa área las bolsas de basura, e incluso restos de muebles y electrodomésticos, se encontraban esparcidos por las aceras. Lo mismo ocurrió en la calle Manuel Murguía, sobre todo a la altura de la Casa del Agua, o en la rúa Pondal, en las inmediaciones de la playa de Riazor.
Quejas vecinales
En el ámbito de la plaza de las Conchiñas, algunos vecinos ni siquiera sabían que había una huelga en el servicio de recogida de basura y depositaron con total normalidad las bolsas de desperdicios en los contenedores. Uno de estos vecinos, que vive en la calle Cuba, se quejó de que por allí no pasaron los servicios mínimos y que en la calle se acumulan decenas de bolsas junto a las vallas para la reforma de la vía. «Entre las obras y la basura ni siquiera podemos salir de casa», se quejó. De todas formas, al enterarse de que se ha desconvocado la huelga, respiró aliviado: «Bueno, ahora solo tendremos que sortear las vallas durante unos cuantos meses más».
Pese a las quejas de algunos vecinos, desde el Ayuntamiento y el comité de empresa de Cespa aseguraron que los servicios mínimos funcionaron con total normalidad durante la noche y desde ayer por la mañana se normalizó el servicio. No obstante, Cespa movilizó durante todo el día camiones para la recogida de basura en aquellos puntos de la ciudad más prioritarios.