La última ola de hedor que afectó a la urbe y a los concellos de Arteixo y Oleiros fue en julio
A CORUÑA
Julio del año pasado fue un mes crítico en hedores. Lo fue tanto en A Coruña como en los concellos vecinos de Arteixo y Oleiros. Cuando el viento sopla del nordeste, Arteixo sufre los malos olores, un fenómeno que tiene que soportar la vecina A Coruña cuando eolo procede del suroeste. Entonces tanto vecinos como técnicos del Ayuntamiento coruñés coincidían en que los malos olores podrían proceder de cualquiera de las industrias que hay entre el barrio coruñés de Bens, donde estaba ubicado el viejo vertedero, y la playa de Sabón, en el vecino concello de Arteixo. En ese tramo están ubicadas empresas como la refinería de Repsol, la central térmica de Unión Fenosa, la fábrica de tratamientos de residuos animales de ártabra, la planta de tratamiento de basuras de Nostián, la factoría de Ferroatlántica o la fábrica de Alcoa. Son algunas de las que, según el Ministerio de Medio Ambiente, son emisoras de dióxido de carbono u olores molestos. Pero todas esas empresas han instalado en los últimos años métodos para erradicar la emanación de hedores. Aquellos días de julio fueron el último gran foco de mal olor vivido en la ciudad, pero este es un problema que hasta entonces volvía de vez en cuando. La anterior ola de hedor que afectó a la ciudad se produjo en diciembre. Entonces los inspectores de la concejalía de Medio Ambiente de A Coruña comenzaron a hacer una investigación para identificar los puntos desde los que podía venir el hedor. Entonces, los principales afectados fueron los barrios de la ciudad. Sospechas Entonces, los vecinos de A Coruña sospechaban que las emanaciones podrían proceder de la planta de Nostián. Los portavoces de la compañía habían negado ser el foco del mal olor percibido.