Las dudas acerca de la solidez de las construcciones de San Andrés se evidenciaron, opinaron los vecinos, el mismo lunes cuando los técnicos de Urbanismo, junto con los bomberos, inspeccionaron el número 78 a raíz del desplome de una mampara en el banco del bajo. «El propio técnico municipal dijo, porque yo se lo pregunté, que este edificio estaba segura 'de momento'; esas fueron sus palabras, 'de momento'», subrayó Pardo.
Por ello y teniendo en cuenta otros problemas surgidos en la misma zona, los residentes en la construcción consideran que el gobierno municipal debería plantearse seriamente revisar el proyecto de obra previsto en la esquina de rúa Alta, dado que si bien cuenta con todos los permisos, la licencia data del año 2001 y la legislación se ha vuelto más restrictiva desde entonces.
«Si de repente cambia la normativa sobre instalaciones eléctricas, a nosotros nos envían una carta informándonos de que estamos obligados a adaptarnos; no se comprende -valoró- que no se haga lo mismo con cosas más serias». Por ello, los afectados abogan por una negociación con los promotores para reducir el número de sótanos.