Este doctor en física y profesor universitario inicia hoy en la Domus un nuevo ciclo hablando del gozo intelectual
09 mar 2009 . Actualizado a las 11:21 h.Los lunes con ciencia
. Este el título del nuevo ciclo de divulgación científica que comienza esta tarde (20 horas) en la Domus. El primer invitado es Jorge Wasensberg, doctor en Físicas y director del área de Ciencia y Medio Ambiente de la Caixa que, según sus organizadores, «tratará sobre o afán de saber e o pracer que éste procura, expoñendo historias e reflexións do quefacer diario dun científico nos que xorden o estímulo, a conversación, a comprensión e a intuición nunha gran variedade de situacións: viaxes, ceas, lecturas, conferencias». El gozo intelectual es el título de la conferencia de Wagensberg y el del último libro que publicó en 2007. En abril publicará otro titulado Yo, lo superfluo y el error (Tusquets), donde «hago una exploración de las relaciones entre ciencia y literatura».
-¿Qué quiere contar con esto del gozo intelectual?
- Voy hacer una exposición sobre el conocimiento, al que le llamamos educación cuando es totalmente nuevo o investigación, dependiendo del momento exacto en que se adquiera; el conocimiento es un gozo que crea adición. La escuela no favorece nada el conocimiento.
-¿Por qué?
-Está planteada de forma que se adquiere un conocimiento repetitivo, memorístico y las preguntas son como si les pusieran una pistola en la cabeza a los alumnos y o responden o les disparan; no les enseñan a pensar, a hacerse preguntas. La historia de la ciencia es la historia de las buenas preguntas, es necesario enseñar a hacerse preguntas, algunas ya son genéticas que vienen de fábrica, esas tipo de dónde venimos y a dónde vamos.
-Es profesor de Teoría de los procesos irreversibles en la Universidad de Barcelona. ¿Qué son esos procesos?
-Son las reglas generales de la ciencia, no una excepción, es comprender la ciencia que es belleza, armonía (el espacio) y ritmo (el tiempo). La belleza fue antes que la comprensión, el primero que comprendió el ciclo de las estaciones era alguien preocupado por la belleza.
-Uno de sus libros es «Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál era la pregunta?» Suena raro, ¿no?
-Rompe la idea que se tiene habitualmente de lo que es un científico ante la visión de la naturaleza porque un científico ve respuestas y lo que busca son preguntas; ese es el proceso de construcción del conocimiento científico.
-Barcelona fue pionera en el museo de la ciencia...
-Y A Coruña la primera ciudad de España que siguió la estela, cuando estaba Núñez. Ahora es una ciudad donde los museos científicos tienen una gran importancia. El museo de la Fundación la Caixa es una referencia y estamos impulsando otros como el de la Antártida, el Maya de Río de Janeiro, el del transporte en Málaga o el de China.
-Tienen restos de dinosaurios, ¿no?
-Todos los objetos del museo son originales, me parece que poner reproducciones es un fraude a los visitantes. La auténtica emoción está en los objetos reales. Los buenos museos son los que provocan estímulos, aquellos en los que al salir tienes más preguntas de las que tenías al entrar. En Manaos estamos construyendo un museo que se pierde en la selva de la Amazonia, pero así, literalmente, se pierde y de hecho dos personas se perdieron porque no se sabe hasta donde llega.
-No les afecta la crisis.
-Ya nos ha afectado: el último viaje que tenía previsto hacer a China (ya hice 8) se aplazó. Algún día tendremos que hacer una exposición sobre la crisis porque no se puede crecer indefinidamente, va contra el segundo principio de termodinámica. Tuvimos unos diálogos entre físicos y economistas, con mucho éxito.