El temporal hizo mella en los diferentes cultivos que hay en la comarca, sobre todo los que se realizan en el interior de invernaderos, ya que la gran mayoría quedaron totalmente inutilizados. Parte de los afectados se acercó ayer a las sedes de los diferentes sindicatos agrarios para interesarse por las líneas de ayudas extraordinarias que va a ofrecer la Xunta.
Los responsables de una empresa de Oleiros que se llama Flores Docampo y que está especializada en la producción de una flor llamada astromelia todavía no han realizado un recuento completo de los daños, pero dan por seguro que perderán la producción de unos cuatro meses. Una parte de las instalaciones está en el pazo de Arillo, un lugar en el que se han cultivado flores en los últimos 70 años, pero que pocas veces acusó tanto el mal tiempo.
Francisco Docampo, uno de los socios de esta empresa, aseguraba ayer, ante los invernaderos destrozados, que las pérdidas que más le preocupan están en las instalaciones que, a simple vista, menos han sufrido. Se trata de invernaderos robotizados y con cámaras de frío para las flores.
Problemas por la luz
«Estas instalación ábrense para que entre aire e varían a temperatura en función do tempo que fai, o estar sen suministro eléctrico non sabemos os danos ou retrasos que pode acumular», detalla el responsable la firma Docampo. La empresa posee otro lugar de cultivo cerca de Meirás, en el que las plantas se quedaron varios días a la intemperie y, como consecuencia, se perderán, según resalta Óscar Puente, el otro responsable de Docampo. Ambos denuncian que en otras ocasiones los retrasos de funcionarios del Concello de Oleiros a la hora de emitir certificaciones les ha impedido acceder a las ayudas. El gerente de la cooperativa Horta do Atlántico, con sede en Alvedro, asegura que la mayoría de los cooperativistas han tenido cuantiosas pérdidas. Uno de los casos es el de una explotación de Paderne, se trata de una pequeña empresaria que estaba a punto de recoger su primera cosecha.
Sin pan
El corte del suministro eléctrico obligó a que muchas panaderías de la comarca tuviesen que echar el cierre. Una de ellas es Apetece, está situada en el polígono de Sabón y cuenta con un plantilla de 30 trabajadores. Este negocio, que se dedica a la elaboración de empanadas, estuvo sin luz más de 48 horas, lo que supuso unas pérdidas valoradas en 5.000 euros. Además, desde la compañía eléctrica no eran capaces de solucionar la avería. «El sábado cuando llegaron los empleados a las seis de la mañana no había luz, nos decían en Fenosa que estaba saturado el servicio, y que además no encontraban cuál podía ser la avería», explicó una trabajadora. Este negocio, que elabora alrededor de 4.000 empanadas diarias, retomó ayer la actividad alrededor del mediodía.
En San Pantaleón das Viñas sucedió lo mismo, ya que el panadero José María Sanjurjo no pudo conectar los hornos para cocer a pesar de tener el negocio ante una de las subestaciones de Unión Fenosa: «Le he fallado a los clientes y he perdido dos amasadoras llenas, pero lo que más me ha indignado es que en la compañía eléctrica no saben ni parece que les importe donde está mi casa», señaló.