A por el jaque mate en Caja Madrid

A CORUÑA

La política en la capital se juega en el tablero de la caja de una comunidad con un PIB similar al irlandés. Una nueva ley está en el origen del maremoto en la entidad

20 ene 2009 . Actualizado a las 13:17 h.

La política, y más cuando se trata de aplicarla por el control financiero, motiva extraños movimientos. Como que miembros del PSOE se alíen con Esperanza Aguirre en la pugna que esta mantiene con Alberto Ruiz Gallardón para controlar Caja Madrid. El asunto tiene enjundia más allá de Madrid. Es la segunda caja española -solo por detrás de La Caixa-, la cuarta entidad bancaria del país, con casi 14.000 empleados (190 de ellos en Galicia) y siete millones de clientes (213.000 gallegos el pasado mes, tras aumentar un 8%). Y es la caja de una comunidad, la de Madrid, con un PIB similar al de Irlanda, 185.000 millones de euros (el 17,7% de toda España) y por delante de Finlandia o Portugal.

A este incendio en la entidad nadie le echa agua. Ni PP ni PSOE. Más bien, gasolina. Y quien está en el centro de la hoguera en su actual presidente, Miguel Belsa. Nombrado con el beneplácito de Aznar en 1997, siendo presidente de la comunidad Alberto Ruiz Gallardón, no goza de las simpatías de Aguirre, que quiere promover su relevo. Este año tocan elecciones en la entidad. El pasado octubre se abrió el proceso pero, en mitad del juego, la Asamblea de Madrid aprobó en diciembre, con los únicos votos favorables del PP, una nueva ley que cambia sustancialmente la representación en los órganos que habrán de elegir esa la nueva dirección. En síntesis, se reduce el peso de municipios de fuera de la comunidad (Barcelona o Sevilla) y gana poder el Parlamento madrileño, que controla de largo Aguirre. Perjudicado saldría también Gallardón, porque mengua la decisión del Ayuntamiento. «La ley da un trozo más grande de poder a los grandes grupos, en lugar de ser más plural, y por eso están de acuerdo la Comunidad y los socialistas madrileños, porque también les conviene», denuncia José María Martínez, secretario general de la sección financiera de CC.?OO. y trabajador de la caja. Destacados concejales del PSOE en ayuntamientos de Madrid denunciaron ayer la postura oficial de su partido en esta crisis, con un «acuerdo secreto» con Aguirre.

Por lo pronto, la comisión electoral de Caja Madrid decidió el viernes, en un giro inesperado -un representante del PSOE votó en contra de lo marcado por su partido en la región-, no aceptar esa nueva ley y regirse por la del 2003. De paso, se relevó al presidente de esa comisión, próximo a Aguirre. Lo sucedido en esa cita acabará en los tribunales porque han anunciado denuncias varios representantes. Será el siguiente capítulo en la complicada partida.

«Lo que pasa en Caja Madrid trasciende porque se pone en juego el modelo de cajas, con representación plural, de todo el Estado», dice Martínez. No solo eso: tomar Caja Madrid supone ostentar poder en casi 50 sociedades, entre ellas Iberia, que es lo mismo que decir controlar Barajas, primer aeropuerto del país. Y cuando la entidad está a punto de sacar a Bolsa su brazo industrial, Cibeles.