Un nuevo balcón para la ciudad

A CORUÑA

Era una vieja aspiración de la ciudad y por fin ya se está ejecutando. Las obras para transformar la finca de los Mariño en un mirador sobre el Orzán comenzaron hace poco más de un mes y podrán estar finalizadas el próximo verano. Ese es el plazo que se marca el Ministerio de Medio Ambiente y, en concreto, el jefe de la Demarcación de Costas del Estado en Galicia, Rafael Eimil.

El proyecto, después de numerosos obstáculos, tomó impulso en julio del 2006, cuando Costas declaró la utilidad pública de la parcela y se comprometió a pagar las millonarias expropiaciones de los terrenos. Aunque solo son 2.715 metros cuadrados de superficie, la finca está situada en uno de los enclaves más privilegiados de la ciudad coruñesa y ha sido necesario el desembolso de 1,2 millones de euros para conseguir los terrenos.

La expropiación se inició tras el visto bueno del Consejo de Ministros en febrero del año pasado y, desde entonces, los trámites se aligeraron. El Ayuntamiento eligió el proyecto de reforma de la finca de los Mariño elaborado por el estudio coruñés Clisa, y Medio Ambiente adjudicó las obras a la empresa Obras, Caminos y Asfaltos por importe de 641.329 euros con un plazo de ejecución de seis meses.

El interés de Costas y del Ayuntamiento era tener en cuenta las necesidades del barrio y no superar en ningún caso la rasante del litoral para proteger así las vistas desde el paseo. La finca en cuestión está ubicada casi encima de la playa del Matadero y está 4,5 metros más baja que la rasante del paseo marítimo. En ella se conservan pequeños restos de la antigua edificación, aunque se mantiene en la mayor parte del perímetro el muro de mampostería de su cierre exterior.

El proyecto plantea un acceso al mirador a través de una estructura porticada con una rampa de aproximadamente 70 metros de desarrollo y un 6% de pendiente. De esta forma se enlazarán los 3,4 metros de desnivel que hay en este punto entre el paseo marítimo y el mirador. A su vez, se ha previsto que en ambos extremos se construyan unas escalinatas, que reducen el recorrido entre el paseo, el mirador y la playa. El diseño a base de pórticos generará bajo la estructura dos locales de 57 y 67 metros cuadrados, que podrán ser utilizados para servicios de playa o cualquier otro servicio municipal que decida el Ayuntamiento.

En la zona del mirador se utilizarán materiales nobles y elementos simbólicos que sirvan para caracterizarla. El proyecto, además, plantea un diseño de pavimento con materiales pétreos de diferentes características, formando un conjunto de gran colorido y armónico. Además de otros elementos de mobiliario urbano (bancos, papeleras, fuentes...) se instalará como pieza singular una cúpula de madera laminada con cubierta de policarbonato de diez metros de diámetro.

En el cierre experimental se mantendrá el muro de mampostería existente, para contención de tierras. en un tramo de 105 metros, el más próximo a la playa, se conservará hasta 50 centímetros por encima de la rasante.

Además, el proyecto incluye la construcción de una rampa de acceso a la playa del Matadero de 123 metros de desarrollo, tres metros de ancho y una pendiente del 8%, que permitirá el acceso a las personas de escasa movilidad y a las máquinas de limpieza.