«Les pido salud, paz y armonía», responde entre carcajadas cuando le pregunto por sus peticiones a los Reyes Magos de Oriente. «Ja, ja. Es que Oriente abarca muchos países, pero no es Asia exactamente», precisa Yuán, la primera farmacéutica de origen chino de la calle Real, en concreto en la botica de Vega Velasco. «A la gente le llama la atención cuando les atiendo, pero en otros países es muy habitual, es un tema superado», dice. Habla un español muy bueno porque, aunque nació en China, se crió en Costa Rica, donde emigraron sus padres. «Teníamos parientes en ese país y el clima es mejor», recuerda. Acabó la carrera de Farmacia en San José y hace 5 años se vino a España por motivos familiares y acabó recalando en A Coruña debido al trabajo de su pareja. Sólo despacha medicamentos los fines de semana y lo hace como auxiliar porque no ha podido convalidar el título. «Me exigen muchos papeles y no tuve la oportunidad y el tiempo para hacer los trámites. Hay pocos convenios con Costa Rica. Lo importante es que, por lo menos, ejerzo en lo mío y estoy muy contenta en el trabajo», afirma. Mañana su hijo cumple 10 años, al que Papa Noel regaló una consola, como a tantos y tantos pequeños. «Me gusta vivir en A Coruña, pero echo de menos mi familia, las costumbres... Es un cambio grande porque la mentalidad es completamente distinta», reflexiona la farmacéutica que vino de Oriente.
De una pintoresca farmacéutica de ojos rasgados recién llegada a A Coruña a un trío de profesionales muy ligadas a nuestra tierra y que suman 150 años desde que entraron a forma parte del Colegio de Farmacéuticos, que recientemente las distinguió con la insignia de oro colegial en reconocimiento a tantos años de dedicación. Se trata de Ofelia del Amo Pol , María del Rosario Seijas Domínguez y María Cruz Mato Iglesias . Ofelia, siempre sonriente, fue presidente del citado colegio durante casi una década. En 1958 ya despachaba medicamentos en una botica de Bergondo y, tras un breve paso por O Pindo, en Carnota, se instaló en 1967 entre Eirís y Monelos, donde sigue al frente de su oficina de farmacia. Ayer mismo hablé con ella. La encontré detrás del mostrador. «La vocación que tengo por hacer cosas por los demás es lo que me ayuda a seguir. Los pacientes confían mucho en mí, y mis compañeras son fabulosas. Me gusta la profesión y por el momento estoy bien de salud», reflexiona, como no, sonriente. María del Rosario trabajó en la Inspección Farmacéutica Municipal de Culleredo y desde 1966 hasta el año 2000 tuvo farmacia abierta en A Coruña, Fene y, finalmente, en Vilaboa. La tercera, Mari Cruz, está menos vinculada a nuestra ciudad, pero su currículo es llamativo. Dedicada al ámbito universitario ejerció como profesora de Botánica y en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Amplió sus estudios de Fisiología Vegetal en la universidad suiza de Lausana y en 1984 fue nombrada directora del Instituto de Investigaciones Agrobiológicas de Galicia.
Los viandantes que pasaron por la calle Picavia, es decir, los picaviandantes , se quedaron impresionados al comprobar que los maniquíes que había en el escaparate de la tienda Hugo Espina eran, en realidad, de carne y hueso. Las modelos aprovecharon para brindar por un buen año y, la original iniciativa generó gran expectación en la calle.