Patrimonio de la imaginación

Pablo Portabales pablo.portabales@radiovoz.com

A CORUÑA

31 dic 2008 . Actualizado a las 02:04 h.

Hoy es uno de esos días en los que se suele echar la vista atrás y que también se aprovecha para mirar hacia adelante. En cuanto a la carrera de nuestra Torre para convertirse en patrimonio de la humanidad, estos doce meses pasados han servido para comprobar el gran apoyo ciudadano a la candidatura y, si pensamos en el futuro, el 2009 tiene que ser el gran año del faro. Les ofrezco una selección de las mejores imágenes de nuestro símbolo al que los coruñeses pusieron hasta en el café. Sí, no es una frase hecha. En febrero nos visitó un maestro cafetero italiano, Luigi Lupi , especialista en realizar dibujos en la espuma del café. Recuerdo que estuve con él en el café Veracruz de Matogrande y se atrevió a dibujar una Torre en un café. Un cafecito caliente no les vendría nada mal a Kevin Roscoe y Peter Slavin, dos americanos que tallan esculturas sobre hielo y que el pasado mes de junio sorprendieron al público que acudió a la exhibición que llevaron a cabo en el marco del festival Oceanus .

Estarán conmigo que uno de los apoyos a la candidatura más originales fue el que presentó Deborah Fernández en un curso de recogidos organizado por la Asociación de Peluqueros. La ilusión por el faro se le subió a la cabeza y colocó un postizo-torre en la cabeza de una cliente-modelo, Chus Robelo . Quien también le echó mucha imaginación fue José Ramón Pose, que utilizó cinta blanca de la que se usa para empaquetar los ejemplares de La Voz que vende en su librería Páxina 13 de la calle Justicia. El autor está jubilado y el material se lo proporcionó Susana, la propietaria del establecimiento. Raúl Gómez se pasó varias semanas dando forma a la Torre más dulce del mundo. Ahí tienen al maestro pastelero de Glaccé cuando estaba a punto de terminar la pieza, que ahora se exhibe como una joya en el local que más roscones despacha en Navidad. Recuerdo que me enseñó todos los detalles de su gran obra en el interior de la confitería. Otro faro dulce encontré en la panadería Carnoedo de la zona de As Brañas, en Sada. Allí levantaron un monumento de más de metro y medio de alto utilizando 2.125 azucarillos que tardaron en colocar 135 horas.

Con motivo del concurso de escaparates promovido por el Ayuntamiento hubo una eclosión de torres por toda la ciudad. Después de tanto dulce, viene a mi memoria el sencillo trabajo que presentaron Ana Golpe y Fátima Rodríguez en el centro de dietética Hipersalud, que con mucha imaginación pusieron a régimen nuestro símbolo para que pareciese rejuvenecido. Ellas lograron el tercer premio del certamen en el que se impuso Marián Teijo , propietaria de una tienda de decoración de la calle Ciudad de Lugo, esquina a la avenida de Finisterre.

A unos meses de contraer matrimonio con la Unesco, la diseñadora de Arteixo Silvia Cupeiro presentó en la feria Expobec un traje de novia inspirado en la Torre. Una de las últimas torres hechas con objetos curiosos la encontré en el Fórum con motivo de la celebración del campeonato de España del juego del cubo de Rubik. Los componentes del equipo nacional utilizaron miles de ellos para dar forma al faro. Son sólo unos ejemplos, de la pasión por la Torre, como demostraron los miles de coruñeses que posaron para abrazarla. El año que está punto de comenzar tiene que ser el de la torre de Hércules. Fíjense que hasta las fotografías de esta última página del 2008 fueron construyendo una singular Torre de imágenes. Feliz año 2009.