Desde una imagen plasmada por el mágico pincel de Francisco de Goya hasta una pintura de Antonio Puga que se halla en el Museo Ermitage de Leningrado, hay un amplio muestrario donde elegir para definir la estampa del afilador. También hay dibujos de Watteau y Benjamín Rabier en los que se observan ruedas semejantes a las empleadas más tarde.
Un documental interesante sobre este oficio es Os pasos sobre a terra , de Xosé Enrique Ribadulla, donde se narra la historia del afilador en la emigración Julio Álvarez, del constructor de rodas Manuel Álvarez y del escultor Florencio de Arboiro, que posee una de las mejores colecciones sobre este útil de trabajo. El citado Julio Álvarez, después de vivir en Venezuela veinte años como afilador, se compró un camión para trabajar como transportista, pero la cosa le fue mal y volvió a la rueda de afilar, de la que vivió veinte años. Ribadulla es autor, asimismo, de una obra de teatro, Furga garabela , basada en la lengua particular de los afiladores, llamada barallete , que está interpretada por Pepe Penabade. Dos expertos en la historia de este oficio son el investigador Antón Fidalgo Santamaría y el editor Olegario Sotelo Blanco.