El párking del Parrote tendrá que ser compatible con las murallas

Ramón Castro / Rodri García

A CORUÑA

Técnicos de Patrimonio y de la Autoridad Portuaria buscan soluciones para que el aparcamiento sea viable

27 nov 2008 . Actualizado a las 13:38 h.

La Dirección Xeral de Patrimonio Cultural de la Xunta ha tomado ya una decisión sobre las murallas que aparecieron en el Parrote durante las obras del párking subterráneo: el baluarte debe conservarse en su lugar, por su interés arqueológico y la información que aporta sobre la evolución de A Coruña.

El director xeral de Patrimonio, Felipe Arias, señaló ayer que el dictamen de la comisión territorial fue «bastante claro» sobre la necesidad de mantener las murallas en la ubicación en la que fueron construidas a finales del siglo XVIII. Por lo tanto, y salvo un pronunciamiento en contra de la conselleira de Cultura, que es muy improbable, la Autoridad Portuaria deberá volver a modificar el proyecto del aparcamiento.

De hecho, Arias confirmó que ayer por la mañana se celebró una reunión entre técnicos de la consellería y de la Autoridad Portuaria, «para intentar buscar soluciones» que permitan realizar el párking conservando los vestigios arqueológicos. Algunos expertos dudan de que esto sea viable, ya que la muralla mide 60 metros de largo y llega a superar el metro y medio de alto, aunque el director xeral es cauto: «Se está traballando nas solucións técnicas, pero esto non se resolve nunha mañá», subrayó.

La decisión de Patrimonio Cultural viene a coincidir con la postura del BNG local, la misma formación que rige la Consellería de Cultura. El concejal de Vivenda e Rehabilitación Urbana, el nacionalista Mario López Rico, propuso la paralización definitiva de la obra del párking, de forma que el estacionamiento se habilitara únicamente entre la Solana y la zona de San Antón.

El portavoz del Partido Popular, Carlos Negreira, había sugerido que se compatibilice la construcción del párking con el mantenimiento de la muralla, que es precisamente lo que se va a intentar ahora, mientras que el alcalde, Javier Losada, había apuntado otras opciones: además de esta conservación in situ, y respetando el trabajo de los arqueólogos, Losada proponía numerar las piezas del baluarte una a una y trasladarlas a un lugar próximo o colocarlas a una altura elevada sobre el aparcamiento.

Lo cierto es que este estacionamiento subterráneo, con 272 plazas previstas hasta ahora, no ha sufrido más que dificultades. Fue licitado por la Autoridad Portuaria en el 2002, hace ya seis años, y el primer concurso fue declarado desierto, después de que la única empresa interesada, Copasa, no se ajustase a las bases. La firma recurrió, se le adjudicó la obra y la asociación vecinal de la Ciudad Vieja presentó entonces una reclamación ante el Tribunal Superior. Fue desestimada y se iniciaron las obras, que ahora vuelven a estar en el aire.