La pareja formada por Feliciano López y Fernando Verdasco logró toda una proeza en el partido de dobles. Contra pronóstico, los dos zurdos españoles sacaron adelante el enfrentamiento ante David Nalbandian y Agustín Calleri al vencer a los argentinos por 5-7, 7-5, 7-6 (5) y 6-3 en tres horas y 20 minutos. Fue uno de los mejores encuentros protagonizados por López y Verdasco. Pese a que, como el día anterior, España perdió el primer set, acto seguido el binomio doblista estalló en su juego para coronar un triunfo que coloca al conjunto hispano a un punto de adjudicarse por tercera vez la Copa Davis tras los éxitos conseguidos en los años 2000 (Barcelona) y 2004 (Sevilla).
Esta vez, en la segunda jornada, la afición argentina despertó con fuerza para volcarse en apoyo a sus jugadores, a veces con palabras malsonantes. Sobre todo, en el cuarto set, los sudamericanos tuvieron que soportar un constante intervenir de espectadores con gritos excesivos y fuera del momento.
Los restos de Nalbandian durante el primer set, el poderoso saque de Feliciano y el no menos potente servicio de Verdasco fueron los recursos que se notaron más por su efectividad. En cuanto al sentido de la compenetración se refiere, algo fundamental en dobles, si bien al principio respondieron más eficazmente los argentinos, después los españoles supieron sobreponerse a las intimidaciones del graderío para acabar obteniendo un triunfo de gran valor.
El primer set, que duró 47 minutos, registró un equilibrio casi total entre las dos parejas, hasta que en el undécimo juego Verdasco cometió una doble falta imperdonable, que le costó la pérdida de la manga. Esa ventaja no restó ánimos a los españoles, empeñados más que nunca en tratar de demostrar que ya son una pareja por completo fiable. Así fue. El segundo período lo zanjaron aprovechando un fallo de Calleri en un fácil remate por alto, seguido de una volea también maltratada.
Para resolver el tercer set fue necesario el desempate. En esa fase del partido los aficionados argentinos ya no pudieron aguantar sus ganas de entorpecer las acciones de los españoles y con griteríos constantes llegaron a provocar todo un escándalo. El juez árbitro Pascale Marie tuvo que advertir a los espectadores que, de continuar en esa actitud, no tendría más remedio que dar un aviso y en caso de reincidencia se podría llegar al penalti point e incluso, en caso extremo, a la descalificación. El chispazo surgió cuando Nalbandian se disponía a realizar un saque y fue silbado por un espectador, algo que en modo alguno agradó a la gran masa de aficionados. Tuvo que intervenir el árbitro principal, que consiguió aliviar la difícil situación.
Del 5-1 al «tie-break»
Ese tercer set tuvo un desarrollo inesperado. Feliciano y Verdasco llegaron a escaparse en el marcador con un llamativo 5-1, pero no pudieron evitar la igualada a seis juegos. Fue necesario un desempate en el que también la pareja argentina anotó hasta un 5-1 favorable, aunque fue preciso el duodécimo punto para anotar el 7-6 (5) a favor de Feliciano y Verdasco.
Así las cosas, el cuarto set comenzó con servicio de Nalbandian. Hasta el quinto juego cada pareja fue ganando su saque. Lo perdió Nalbandian en el quinto juego y allí se fraguó anticipadamente el tropiezo del equipo albiceleste. El dúo español, aunque malogró tres bolas de partido, supo aprovechar la cuarta oportunidad.