«Mi generación soy yo»

A CORUÑA

Se define como «autodidacta y copión», pero este artista ha conseguido que su estilo tenga nombre y apellidos: los suyos

22 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Le reconocerán por sus cuadros, de trazo inconfundible y presentes en numerosas paredes de la ciudad. También lo harán por llevar a menudo una bicicleta entre sus piernas mientras recorre las calles de A Coruña o se dirige a alguna de sus frecuentadas playas. Es Jorge Cabezas, pintor cuya destreza sobre el lienzo no es extensible a otros menesteres más mundanos, como el manejo de coches: «El tiempo me ha descubierto que estoy totalmente incapacitado para conducir un vehículo de motor. Tengo asumido que mi función en esta vida es la de peatón. Y para desplazamientos más largos, pues taxi, avión o bici», explica Cabezas con naturalidad y sin visos de resignación: «No me ha planteado problemas. Siempre he tenido novias con coche». De todos modos, la bici es algo más que un remedio con el que suplir incapacidades: «Es un medio de transporte y, además, un medio de relajación», reconoce.

Jorge Cabezas hace memoria y recuerda el modo en que descubrió su vocación pictórica: «Debió de ser cuando tripití segundo de BUP. Como lo de los estudios no iba, pues me metí a artista. Era otra manera de ganarse la vida sin estar puteado en una oficina de ocho a tres», admite sincero. Esto no significa que su carrera artística haya sido jauja: «Son muchos años de curro. Empecé a exponer en 1991 y no fue ningún camino de rosas. Me pasé años sin vender un maldito cuadro», recuerda. Pero desde el principio lo tuvo claro: «El fotógrafo Vari Caramés me facilitó montar mi primera exposición en el Patacón, por lo que le sigo estando agradecido. Ya entonces no dudé que viviría de esto.».

De formación autodidacta, se reconoce un «copión», aunque a la hora de citar a otros pintores que le hayan influido, apunta bien y dispara un solo nombre: «Pablo Ruiz Picasso». Responde como si de un bombardeo se tratase, con frases concisas que, en ocasiones, caen como un croché de izquierda. Si se le pide una definición de su arte, espeta: «Podría dártela, pero tendría que pensarlo y, francamente, ahora no me apetece». Admite que pueda existir algún tipo de nexo común entre los artistas coruñeses: «Tiene que haberlo, porque el entorno nos influye irremediablemente. Algo tiene que diferenciarnos de los artistas de Cuernavaca o Finlandia». Eso sí, si se le habla de pintores de su generación, corta tajante la conversación: «Mi generación soy yo». Un tono radical que adopta también cuando se le proponen otros temas de conversación: «Paso de hablar de política, que me enveneno», sentencia.

Acaba de regresar de París y ya está haciendo las maletas para irse a Londres. Viajes que tienen su parte festiva, pero también laboral: «Es que he conseguido que mi ocio sea mi negocio. Mi pasión es la que me paga el alquiler, la comida y la bebida. Si me voy a la Tate Gallery, lo hago para disfrutar, pero es inevitable que termines empapándote de lo que hay allí, así que es un modo de trabajar». Ha inaugurado recientemente una exposición en la galería Sargadelos, Area da praia: «Estuve dos meses encerrado, sachando en el estudio, para preparar la exposición. Así que ahora me toca disfrutar». Pero este afán viajero esconde una limitación: «Soy terriblemente morriñento. Puedo irme cuanto más lejos mejor, pero vuelvo en seguida para estar el domingo en Riazor», reconoce el pintor.

Arte y «rock and roll»

Otra de las pasiones reconocidas de Cabezas es la música. Más concretamente, el rock and roll: «Es que la música con más de cinco acordes, como el jazz o la clásica, me produce jaqueca», asegura. Cita a los Beatles, los Stones, AC/DC o a Chuck Berry como compañía habitual en su proceso creativo. De hecho, la música le tienta más allá de la escucha pasiva, aunque no con los frutos deseados: «Me gustaría tocar la guitarra como es debido, pero falta disciplina». Esta relación le ha llevado a realizar portadas de discos, carteles de conciertos, pintar instrumentos e, incluso, diseñar el atuendo que diferentes grupos han vestido sobre el escenario, como los trajes de Siniestro Total o los monos que hizo para Deluxe. Por cierto, que el líder de esta banda, el también coruñés Xoel López, le convirtió en parte de uno de sus temas, Colillas en el suelo: «Me dijo que me tenía una sorpresa en el disco, pero no supe lo que era hasta que ya estaba publicado».