A la hora de dar las convenientes explicaciones sobre lo sucedido en la madrugada del martes con esa voladura fuera de horario, las distintas entidades relacionadas con las obras del AVE se pasan la patata caliente de unos a otros.
En una primera instancia, la empresa encargada de las obras, UTE Acceso A Coruña, conformada por las compañías Aldesa y Corsán, confirman que la explosión se provocó por motivos de seguridad, pero remiten al Ministerio de Fomento para ulteriores informaciones. Allí, sin embargo, devuelven la pelota a la empresa, alegando que el ministerio es, en efecto, responsable último de unas obras de una envergadura inmensa, por lo que se asigna un tramo concreto a una empresa, que es la responsable de los trabajos y la que conoce de primera mano lo que en ellos pueda suceder. Y como responsable subsidiario citan al ADIF.
Desde el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, por su parte, matizan que tienen a su cargo el tramo entre Ourense y Santiago, y que el resto de la obra depende de Fomento. Y añaden que, en todo caso, hacer que se cumpla la legislación que prohíbe las voladuras de madrugada en el casco urbano correspondería al Ayuntamiento.