Las cadenas toman las grandes áreas y relevan al comercio tradicional

La Voz

A CORUÑA

Grupos que estarán en los nuevos centros han abierto puntos de venta en los que ya había para entrar en la ciudad

14 oct 2008 . Actualizado a las 13:27 h.

Locales que llevan cerrados hasta dos meses. La imagen se observa en centros comerciales como Los Rosales, ubicado en el barrio del mismo nombre. Antes, en ese espacio había un comercio normal. Ahora, unos carteles anuncian la llegada de una franquicia. La imagen es el reflejo del cambio de tendencia que se está viviendo en las superficies comerciales de la ciudad.

Algunos pequeños negocios instalados en esas áreas han echado el cierre al haber visto mermados sus ingresos como consecuencia de la ralentización del consumo. La caja que hacían no alcanzaba para pagar los alquileres, que pueden situarse entre los más elevados de la ciudad en algunas de las superficies comerciales.

Los negocios dedicados a la venta de ropa son quizá los que más acusan esa bajada del consumo, ya que no pueden competir con las ofertas que lanzan las grandes cadenas del sector.

El hueco que han dejado esos establecimientos es ocupado ahora por cadenas nacionales e internacionales. Aunque parezca contradictorio, algunas han llegado a la ciudad arrastradas por la apertura de las nuevas superficies previstas en la ciudad y en su área metropolitana. Al menos eso es lo que explica uno de los directivos del centro de Los Rosales, uno de los que mejor muestran ese cambio que está experimentando el sector.

Un caso semejante, aunque no igual, es lo que ha ocurrido en el centro comercial Cuatro Caminos. Ahí los pequeños establecimientos han dado paso a espacios ocupados por las marcas de la mayor multinacional textil española y una de las primeras del mundo, Inditex.

En el Puerto de Ocio, donde en un principio el sector de la hostelería era el que copaba los espacios abiertos, también han desembarcado un tipo de franquicias que no había en otras partes de la ciudad.

El que parece que lo tiene más complicado para llenar sus espacios interiores es el centro comercial de Elviña. Algunas de las tiendas que había en la primera planta han echado el cierre, mientras que cadenas de informática marchan a toda máquina.