Tú al Club del Mar y yo a la Torre

A CORUÑA

El alcalde y el embajador ante la Santa Sede cumplen con una apretada agenda de actos institucionales, pero ninguno los hace coincidir durante estos días

03 oct 2008 . Actualizado a las 11:50 h.

Cinco días después de que el embajador en el Vaticano aterrizase en Alvedro, Vázquez y Losada siguen sin coincidir. El motivo son las apretadas agendas de ambos mandatarios, aunque extraoficialmente se apunta a las discrepancias que los mantiene distanciados desde que el PSOE formó gobierno de coalición con el BNG. De hecho, en las últimas visitas de Francisco Vázquez a A Coruña este no escondió su disconformidad con la política que desarrolla el alcalde.

Desde su llegada, Vázquez participó en numerosos actos públicos, en los que estuvo arropado por algunos de sus incondicionales. Ayer, que recibió la insignia de socio de honor del Club del Mar, estuvo acompañado por el delegado del Gobierno, Manuel Ameijeiras; por el concejal de Infraestructuras del Transporte, José Nogueira, o por el presidente de la Diputación, Salvador Fernández Moreda. Losada tenía otros compromisos. Fuera del ámbito político, el acto tuvo otro protagonista, ya que Miguel Torreiro, ex presidente de este club, también recibió otra insignia de socio de mérito.

Ambos homenajeados recordaron la época más difícil del Club del Mar, a finales de la década de los 80, cuando estuvo a punto de desaparecer acosado por una deuda de más de 265.000 euros y la sombra de un requerimiento de embargo. Con las insignias se pretende reconocer, precisamente, la labor que Vázquez y Torreiro desarrollaron para que el club pudiera salir entonces «de ese callejón sin salida». Ambos, agradecidos, reconocieron que fue posible gracias al esfuerzo de toda la ciudad y, en especial, del barrio de Monte Alto y del recientemente fallecido Juan Manuel Iglesias Mato.

Casi veinte años después, el ahora embajador en el Vaticano recordó que fueron muchos los que ayudaron a que el Club del Mar tenga «unas instalaciones motivo de orgullo», y se haya convertido «en una institución coruñesa» con más de 4.000 socios. Como se encontraba «entre tantas caras conocidas», Francisco Vázquez aprovechó para confesarse: «Posiblemente mi cuerpo esté en Roma, pero mi corazón sigue en La Coruña»; para lanzar un pequeño sermón: «Como coruñeses tenemos que tener conciencia de que lo que queramos lo podemos hacer. Hay que mantener ese espíritu de liderazgo»; y una bendición: «Para el Deportivo, porque las del padre Taboada -de la Colegiata- parece que van perdiendo eficacia». Se despidió con lo que dice desde que está en Roma: «Que Dios os bendiga».

Unas horas antes, Javier Losada llegaba puntual a su cita en la torre de Hércules. Los presidentes de las diferentes asociaciones de jóvenes empresarios nacionales se sumaron al apoyo a la candidatura del faro romano para convertirse en patrimonio de la humanidad. El regidor les explicó la historia del monumento y los trabajos realizados en los alrededores. Cuando los representantes le solicitaron que les acompañase en la subida a la Torre, Losada les sonrió: «No, hoy no puedo, yo ya la subí muchas veces».

La sobrina del Rey

Entre los asistentes, estaba María Zurita, la sobrina de Don Juan Carlos I, que representa a los jóvenes empresarios madrileños. «Todo lo que sea apoyar a una ciudad como esta y a un monumento así está bien. Voy a subirlo por primera vez», decía a la puerta del faro. La que no era su primera vez era la visita a la ciudad: «Me gusta mucho la comida y la gente de aquí».