Alrededor de 9.000 personas corearon a la sobrina de Paco de Lucía, que mezcló los temas más conocidos de su carrera con las canciones de su disco de agradecimiento
05 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.María Pita vivió ayer otra gran noche. Después del lleno total de La Quinta Estación hace tan solo cuatro días, la ciudad volvió a responder y cantó y bailó de lo lindo con la visita de la cantante madrileña Malú. Quizá no fue tan apoteósico como con el grupo de Natalia Jiménez, pero las 9.000 personas congregadas en la plaza, según Protección Civil, lograron convertir el espacio en un escenario de fiesta total.
La fusión de pop y flamenco y la simpatía de la vocal madrileña metieron pronto al público en el bolsillo. A los pies de la sobrina de Paco de Lucía se juntaron jóvenes, pero también familias con niños y espectadores de mediana edad cautivados por la artista, que cumplió con sus seguidores con puntualidad británica.
Dos canciones del último disco, que da nombre también a su gira, Gracias , templaron a los asistentes, pero al tercer tema el ambiente ya se caldeó rescatando de la memoria letras y ritmos conocidos por la mayoría de los que no quisieron perderse la voz en directo de la artista. Sonó entonces Diles y casi a continuación, Enamorada . Sobre el enlosado de María Pita comenzaron, entonces, los botes y en el aire, las palmas y los coros.
En vaqueros, con la melena al viento y muy a menudo elevada sobre una plataforma, Malú dosificó su ya amplia discografía y fue combinando para un auditorio cada vez más entusiasmado sus grandes éxitos con piezas más recientes. Cantó, como era de esperar, uno de los temas que la dieron a conocer para el gran público, Aprendiz , nombre también de su primer álbum, editado en 1998 y que le valió cuatro discos de platino (400.000 copias vendidas). De sus trabajos más cercanos en el tiempo, ofreció a los coruñeses otra demostración de voz, como No voy a cambiar .
Sin dejar de animar con muchos «¡Arriba Coruña!» a los que en la plaza le respondían cada vez más entregados, Malú propició el momento cumbre del espectáculo musical con la interpretación de otras dos composiciones que la han aupado al reconocimiento: Si estoy loca y Toda. El calor de sus melodías y la atmósfera de la noche se despidieron de María Pita sin más incidentes que tres mareos leves entre los asistentes.