Los vecinos temen que la instalación produzca efectos nocivos en las personas, extremo que Fenosa niega
31 jul 2008 . Actualizado a las 11:43 h.Los vecinos de la avenida de las Conchiñas se levantaron ayer sobresaltados por la colocación de un transformador subterráneo de energía eléctrica en la entrada de sus portales. El aparato, de grandes dimensiones, fue instalado anteayer a media noche justo delante de los números 11 y 13 y, según los vecinos, se realizó «con alevosía y nocturnidad, para que no nos enterásemos».
Y es que la mayor queja de los vecinos es que nadie les avisó de que dicha obra se iba a realizar: «Estamos hartos de engaños y mentiras. Pienso que lo más normal es que avisen a los vecinos cuando se realizan este tipo de obras», comenta Antonio, un vecino de la zona. Un enfado y una desconfianza que se mezclan con el miedo de que este aparato resulte ser perjudicial para la salud: «Este tipo de aparatos son radiactivos y tememos que puedan terminar afectando a nuestra salud», comenta otro residente de la calle mientras observa el avance de las obras.
En este sentido, Unión Fenosa, empresa que suministra la energía eléctrica, niega posibles efectos nocivos sobre la salud de las personas ya que, dicen, que el nivel de radiaciones que emite un transformador es menor «que el de cualquier microondas que cualquier vecino pueda tener en su casa». En lo que se refiere al proceso de instalación nocturna de la máquina, desde la compañía eléctrica dicen que «es habitual que este tipo de trabajos de mejora y mantenimiento se realicen por la noche para evitar perjuicios a los vecinos y al tráfico». Además, manifestaron que «este tipo de transformadores están distribuidos por toda la ciudad».
Calle Laracha
Muy cerca de la avenida de las Conchiñas, en la calle Laracha, una máquina perforadora se ha convertido en la mayor pesadilla de los vecinos: «Llevan dos semanas sin parar, y lo peor es que esta calle la levantaron en el último año cuatro o cinco veces», comenta Antonio, un vecino de un inmueble próximo.
«No puedo escuchar ni el telediario. Tienes que irte a la calle para poder vivir», comenta otra vecina.