La crisis llega a las terrazas

A CORUÑA

«Como siga así la cosa, no va a compensar», dice uno de los empresarios perjudicados

19 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Las terrazas de verano ya no son un chollo. Al menos, para buena parte de los hosteleros coruñeses, que se quejan de su baja rentabilidad. La ocupación de la vía pública tiene una cuota anual de cincuenta euros. Con la licencia en vigor, los empresarios pueden acondicionar el exterior de sus locales en cualquier época del año, aunque para los empresarios la temporada comienza a primeros de junio. Además del pago de las tasas, el montaje de las terrazas supone otros gastos extras, como el aumento de personal o su mantenimiento, y algunos propietarios ya dudan de su rentabilidad. «Como siga así la cosa, no va a compensar», dice Roque Macía, del Mesón San Antón, en la Franja.

Los empresarios coinciden en que la temporada alta del sector comienza a partir de la segunda quincena de julio. Sin embargo, algunos establecimientos ya sufren la disminución del poder adquisitivo de los ciudadanos. «La crisis es evidente desde carnavales. Antes los clientes se tomaban dos o tres rondas de cubatas, y ahora son de cervezas o solo un cubata», señala Lorena Franco, camarera de Yates en Matogrande.

Otra de las zonas típicas es la calle de la Franja, donde la crisis no salpica a todos por igual. «A más no vamos, más bien a menos, pero tampoco es para hablar de crisis. No baja el número de clientes, pero sí baja la inversión. Las consumiciones se adecúan a los bolsillos, y cada vez se pide menos marisco», afirma Francisco Cabanas, del Mesón do Pulpo. Sin embargo a pocos metros de distancia, la situación se agrava. «Cada vez viene menos gente, se consume menos. Nada que ver con años anteriores. Ahora vienen 20 chavales a compartir una ración de pulpo», explica Jecenia, de la taberna El Champi. «La crisis se nota. Hace un mes, vino un matrimonio a pedir un menú para dos. Los menús han sustituido a los platos del día porque son más baratos», afirma Roque Macía.

La elección de una terraza u otra puede tratarse a su vez de una cuestión de bolsillo. Mientras que en Matogrande la consumición más cara, una copa de reserva, ronda los 8 euros, en la zona del Obelisco un cóctel de ron no supera los 5. Además, la mayoría de los establecimientos cobran más por la consumición en el exterior. En la Franja, el servicio de terraza eleva en veinte céntimos el precio, y alrededor del 25 % en María Pita.

Las veinte terrazas consultadas coinciden a la hora de analizar el perfil de consumidor. «Son trabajadores, personal de oficinas o gente de un hotel que vienen por las mañanas a tomar café. Mientras que a partir de las cinco, lo más solicitado son la cerveza o el vino y es una cuestión de ocio», explica Laura Amenedo, del café Degustación, en Matogrande.