Cómo lavar un coche sin utilizar ni una gota de agua

A CORUÑA

03 jun 2008 . Actualizado a las 12:20 h.

Doce de la mañana de un lunes gris en Cambre. Dos ferias ocupan el centro de la villa. La tradicional, con una variada oferta gastronómica y la alternativa, que se aprovecha del tirón de público de la primera. En la plaza de la Iglesia, dos operarios adecentan un vehículo que se intuye azul. Y el coche comienza a lucir su color original. Lo limpian con esmero, pero sin utilizar un elemento históricamente esencial. Lo hacen sin agua y además dicen que es muy ecológico.

En A Coruña existen dos empresas que ofertan este tipo de servicios. Una de ellas presentaba el producto en el marco de las actividades que el Concello de Cambre ha organizado en la denominada como Semana del Medio Ambiente.

El sistema se ideó en Alemania. Consiste en utilizar diferentes productos específicos para diversas partes del automóvil, como el interior, las llantas, los plásticos exteriores, espejos, lunas y así hasta diez puntos diferentes. El servicio se oferta a domicilio, en un lugar que determina el propio usuario. El valor ecológico está en que ni la suciedad del coche ni los elementos utilizados para adecentarlo entran, en ningún momento, en contacto con el suelo o el desagüe. Además, el hecho de no utilizar agua evita arañazos en la pintura que suelen ocurrir en los lavados automáticos.

El gran problema de este innovador servicio está en su precio. En promoción, se pagan 45 euros. En esta feria, hacían el servicio por 15, pero como gran excepción.

Para utilizarlo hay que tener, además tiempo, o la posibilidad de no coger el coche durante unas dos horas. Ese es el tiempo medio que se tarde en completar el servicio, frente a los cinco minutos del conocido túnel de lavado. Los responsables de la empresa que comercializa esta limpieza ecológica afirman que el coche tarda más tiempo en ensuciarse y los productos utilizados realzan la pintura.

El precio

Pero algunos productos ecológicos deben recorrer todavía el largo camino de la competitividad. Precios más bajos para un público más heterogéneo.

Es el caso del Segway también presente ayer en Cambre. Se trata de un vehículo de dos ruedas , semejante a un patín pero de mayor tamaño. Se mueve con baterías, y ya es un elemento más en grandes ciudades europeas para desplazarse en distancias cortas, desde el estacionamiento hasta el trabajo. Puede alcanzar los veinte kilómetros por hora, y es de fácil manejo, solo con el movimiento del cuerpo. Pero es caro. Su precio sobrepasa los 5.500 euros, lo que lo convierte en un capricho que se pueden permitir muy pocos. Lo reconocen hasta los que los muestran al público, como lo hacían ayer en el municipio cambrés, donde se celebra por primera vez en su historia esta semana ambiental.