La tormenta afectó a gran parte de la red semafórica

A CORUÑA

A Coruña Tanto los agentes de la Policía Municipal como los miembros del cuerpo de bomberos de A Coruña vivieron ayer una mañana de auténtica tensión, y sobre todo de trabajo. Las centralitas de ambas bases se vieron colapsadas durante buena parte de la jornada, sobre todo en el tramo horario comprendido entre las nueve de la mañana y las dos de la tarde.

Las fuertes y bajas descargas eléctricas dejaron inoperativa gran parte de la red semafórica de la ciudad. Alrededor de las cuatro de la tarde aún continuaban sin funcionar casi treinta semáforos. El problema se concentró, sobre todo, en las rondas de Outeiro y de Nelle, en Cuatro Caminos, en Ramón y Cajal, en Monelos, en San Cristóbal y en Juan Flórez.

Al contrario que en otras ocasiones, los rayos no solo hicieron bajar los diferenciales de las distintas centrales que regulan los semáforos. Fuentes de la Policía Local indicaron que la tormenta eléctrica «llegó a destruir casi completamente dos instalaciones, una de ellas en Cuatro Caminos». Por ello, la solución de los problemas surgidos en las señales luminosas no se resolvieron, en algún caso, hasta casi dos horas después de quedar inutilizadas. Para evitar problemas de tráfico, los agentes municipales se encargaron de regular el tráfico para evitar que se produjesen accidentes, y lograron minimizar los problemas circulatorios.

Inundaciones

Pero al problema del caos circulatorio provocado por el fallo en los semáforos hubo que añadirle el de las inundaciones en algunas de las principales de la ciudad. Por ejemplo, en la avenida del Ejército, a la altura de la Casa del Mar, en Monelos y en la rotonda del acceso al polígono industrial de Pocomaco.

Los bomberos de A Coruña recibieron un innumerables llamadas solicitando su ayuda, «pero en algunas ocasiones no podíamos hacer nada, ya que la cantidad de agua acumulada en distintos bajos o garajes no superaba el caudal mínimo para el que están preparadas nuestras bombas», explicaron desde el parque de A Grela.

Pero aun así, los miembros de la unidad contraincendios acudían al lugar donde eran solicitados y se encargaban de solucionar los problemas. Fueron, según relataron los vecinos de un edificio de Monelos afectado por las riadas, quienes «gracias a su gran profesionalidad nos tranquilizaban ante lo que estaba cayendo».