La ciudad fue dos islas y después una estepa antes de ser península


Caminando desde el ascensor de San Pedro hacia O Portiño por el paseo marítimo nos topamos con dos joyas geológicas. «Desde hace dos millones y medio de años, que es cuando aparece el primer Homo sobre la Tierra, el mar ha subido y bajado unas 30 veces. Por tanto, A Coruña ha estado inundada quince. En geología, cuando queremos saber lo que ocurrió en el pasado, tenemos que estudiar los sedimentos», detalla Juan Ramón Vidal Romaní, director del Instituto Universitario de Xeoloxía. Hay sedimentos en esta zona: una duna y una playa. Las encontró él en 1973.

Hace 400.000 años

Debajo del paseo marítimo en sentido O Portiño hay una playa de cantos rodados con muchísima solera. Donde el profano no distingue más que unos pedruscos incrustados en el suelo y que destacan por su color más claro, el ojo experto ve mucho más allá en el espacio y en el tiempo. Esta playa tiene 400.000 años de antigüedad. Cuando se formó, el nivel del mar estaba 15 metros más alto que en la actualidad y cubría gran parte del lugar en donde ahora está A Coruña, que estaba dividida en dos islas separadas por las aguas: una en Monte Alto; la otra, en Santa Margarita.

Hace 300.000 años

Unos metros más arriba de la playa se exhiben por dos ventanas de cristal sendos tramos de una duna. Después de la formación de la citada playa, el nivel del mar descendió. De hace 300.000 años data el más bajo que se conoce, «unos 20 metros por debajo del nivel actual». Entonces, lo que hoy son las playas de Riazor y Orzán o la ría de A Coruña estaban muy alejadas de la línea de costa. La ensenada de Riazor sería un inmenso arenal que se prolongaría hasta un poco por delante de donde se alza hoy la torre de Hércules. «Suponemos que lo que existía entonces era una playa y detrás de ella una estepa recorrida por los ríos que ahora desembocan en el fondo de las rías de A Coruña, Betanzos, Ares y Ferrol», resume Vidal Romaní. El Mero, que ahora desemboca en O Burgo, llegaría hasta enfrente de cabo Prior, en la entrada de la ría de Ferrol, que también estaría en seco y recorrida por un río.

Entonces, hace 300.000 años, se formaron unas dunas coruñesas que aún se conservan: «Son las más antiguas encontradas hasta ahora en toda la Península Ibérica», apunta Vidal Romaní. «Ahora esto es un acantilado, y así una duna no se puede formar. Pero con un nivel más bajo, como el que había entonces, que era -20 metros, los vientos que soplaban desde el mar fueron moviendo poco a poco las arenas tierra adentro, como ocurre en el monte Blanco de Ponteceso o en la playa de Trece de Camelle. Allí puede verse ahora como las dunas impulsadas por el viento durante los temporales de inviernos han cubierto los montes adyacentes a la costa, subiendo hasta alturas semejantes a las del monte de San Pedro coruñés».

No hay rastro de seres vivos: «En esta zona de rocas graníticas, los restos de este tipo desaparecen en 5.000 años debido al pH de las aguas». Cuando en A Coruña se estaba formando la playa hace 400.000 años, en Atapuerca ya vivía el Homo Heidelbergensis, y también que el Homo Neanderthalensis estaba a punto de aparecer cuando se formó la duna. En la serra do Courel se han encontrado algunas de las especies de animales que cazaban neandertales y heidelbergienses, como mamut, ciervo de grandes cuernos y renos. «Si las empresas pizarreras no destruyen los yacimientos, cualquier día aparecerán restos de aquellos humanos ahora extinguidos, pues allí el pH de las aguas es más favorable que en A Coruña para la conservación de restos fósiles».

Hace 200.000 años

La altura de los depósitos marinos que se encuentran en la costa gallega no es proporcional a su edad. Por ejemplo, el nivel del mar más alto detectado hasta ahora en esa costa y el norte de Portugal es +60. Se estima que se dio hace unos 200.000 años. Entonces, el espacio ahora ocupado por la ciudad estaba dividido en tres grandes islas rocosas. Lo único de la urbe actual que emergería de las aguas serían la base de la torre de Hércules, la parte más elevada de Monte Alto, los Rosales y los picos del monte de San Pedro y del antiguo vertedero.

La mayor parte de los depósitos correspondientes a este momento han desaparecido en el área coruñesa y solo en zonas más alejadas, como punta Langosteira, se conservan restos.

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