La paloma de homenaje a Picasso voló ayer de la plaza de Pontevedra. A primera hora de la mañana varios trabajadores rompían la base de cemento sobre la que se asentaba, mientras el arquitecto José González-Cebrián Tello revisaba las obras. «Estamos muy condicionados por el aparcamiento que hay debajo de la plaza», explicó, para apuntar que precisamente el lugar donde se encuentra la citada paloma se concentran casi todas las salidas de aire del mencionado párking.
En la tarde ayer la paloma fue retirada, con el fin de tenerla guardada mientras se llevan a cabo las obras, puesto el proyecto de remodelación de este espacio público incluye el mantenimiento de esta obra del escultor Ferreiro Badía, elaborada como un homenaje a Pablo Picasso, que estudió en el edificio del Eusebio da Guarda.
González-Cebrián Tello, junto con otros responsables de las obras, revisaron varias cuestiones de las mismas, mientras un grupo de trabajadores iba demoliendo lo que en su día eran bancos de ladrillo que bordaban el centro de la plaza.
Lo que sí confirmó el arquitecto es el traslado de la escultura de Eusebio da Guarda «que hizo esos edificios (dijo señalando hacia el instituto y la escuela) y por lo tanto lo normal es que esté entre ambos, que era donde estaba antes». Sobre lo que declinó pronunciarse el autor del proyecto de reforma es sobre el posible traslado o no de la cafetería ubicada en la plaza: «De eso no se sabe nada aún».