Ayudar a los 300 mininos abandonados que hay en la ciudad es el objetivo de la nueva asociación Aldea Felina
01 abr 2008 . Actualizado a las 12:21 h.Se consideran amantes de los animales, por lo que no entienden cómo hay personas que pueden dejarlos abandonados a su suerte. Por ello, desde hace más de un año, una veintena de personas han decidido formar la asociación Aldea Felina, con la que intentan buscar un hogar, alimentar y desparasitar a los más de 300 mininos que viven en las calles de A Coruña.
Ana Cabaleiro, vicepresidenta de la entidad, explica que necesitan mucha más ayuda, puesto que por el momento no cuentan con oficinas ni con un refugio para poder atender a todos los animales que encuentran diariamente, muchos de los cuales acaban siendo adoptados por ellos. Reconoce que las clínicas veterinarias de la ciudad colaboran mucho con ellos, e incluso no les cobran algunos tratamientos, pero que necesitan muchos más medios para poder salvar a todos estos gatos abandonados que rondan por las zonas de Santa Margarita, la torre de Hércules o el castillo de San Antón.
Cabaleiro recuerda que para ser socio de este colectivo no hace falta hacer un gran desembolso, «ya que cada uno da lo que puede. El caso es sensibilizar a la gente para que nos ayude, porque tenemos muchos gastos fijos a los que hacer frente cada semana», afirma.
Donación holandesa
Por el momento, parece que su llamamiento ha surtido efecto, puesto que incluso han recibido una donación de 300 euros de un joven de Holanda. A través de su página web (www.aldeafelina.es), este muchacho quiso ayudar a un gato que se había caído desde un quinto piso en los Mallos, y cuya intervención quirúrgica costaba 300 euros.
«Al parecer, el dueño había salido de viaje, y el gato se cayó por la ventana. Los vecinos del edificio nos llamaron y lo recogimos, pero había que operarlo porque tenía muchos huesos rotos. Pedimos presupuesto aquí, pero nos costaba 600 euros, y finalmente lo operaron en Ferrol por la mitad, y todavía ahora sigue ingresado», recuerda Ana Cabaleiro, que también explica que el propietario del minino no quiso saber nada de él después del accidente.
Por ello, desde la asociación Aldea Felina también quieren concienciar a las personas que tienen gatos de que no se deshagan de ellos, y mucho menos que los maten al nacer, «como iban a hacer con unos gatitos que nos acaban de traer, y que los iban a enterrar vivos», denuncia.