El empeoramiento del tiempo que marcó el final de la Semana Santa y la entrada de la primavera ofreció a muchos vecinos y visitantes de la montaña lucense la oportunidad de disfrutar de un ambiente invernal poco frecuente en este período festivo. En no pocas localidades, niños y mayores tuvieron ocasión de jugar con la nieve, conformando unas estampas muy alejadas de las procesiones tan características de estas fechas.
Un manto blanco cubrió durante el sábado y el domingo amplias porciones del paisaje, sobre todo en las alturas situadas por encima de los 800 metros, y los carámbanos adornaron las cornisas de los edificios. En A Veneira de Roques, una aldea de A Pobra do Brollón en la que ya no viven niños, algunos chavales que estaban visitando a sus parientes pasaron la mañana del Domingo de Resurrección modelando muñecos de nieve. Una diversión que también estuvo al alcance de las familias que pasaron estos días en los hospedajes rurales de O Courel, O Incio y otras zonas montañosas. «A xente de fóra quedou moi contenta e nós tamén, porque as nevadas non foron moi intensas e non causaron problemas de tránsito nin doutro tipo», comentó el alcalde de O Courel, José López Fontal. Las máquinas quitanieves, que aún tuvieron que trabajar a primera hora de la mañana de ayer, pudieron despejar con prontitud los accesos a los pueblos más aislados, de manera que, en vez de convertirse en un inconveniente, la nieve funcionó como un atractivo turístico añadido.