Todas las vías que desembocan en la zona de Riazor sufrieron ayer un colapso de tráfico que hizo imposible la circulación normal. En cuanto el oleaje se violentó, la policía cortó el tráfico en la avenida Buenos Aires y en varios carriles de la avenida de San Roque, y el caos circulatorio se apoderó de la zona.
El punto álgido se produjo a partir de las siete y media de la tarde, cuando la situación ya no era peligrosa, pero el tráfico se incrementaba al coincidir con la salida de los trabajos y los colegios. En ese momento, viales como la ronda de Nelle o la ronda de Outeiro sufrieron tapones que impedían el tránsito normal de coches. Asimismo, las caravanas se adueñaron de Juan Flórez, San Andrés, Alfredo Vicenti, Linares Rivas, Rosalía de Castro y, prácticamente, la zona centro de la ciudad, donde la paciencia de muchos conductores se agotó con bocinazos.
En la zona afectada, solo el tramo comprendido entre la plaza de Portugal y la calle Rubine siguió cortada al tráfico, y se desvió por la plaza el trafico proviniente de la avenida de la Habana. El concejal de Tráfico, Florencio Cardador, que dirigió las operaciones desde la sala de pantallas de la Policía Local, destacó el pronto restablecimiento de la circulación en la zona.