El bajo comercial de uno de los edificios más antiguos de la calle San Andrés fue ayer pasto de las llamas. El fuego no llegó a propagarse por las plantas superiores del inmueble, aunque estas se vieron afectadas por el denso humo que emanaba del bajo. El incendio obligó a movilizar dos vehículos de los bomberos y varias patrullas de la Policía Local y Nacional. Los edificios colindantes no sufrieron daños, y tampoco se registró ningún herido durante el suceso. Los vecinos de la zona aseguran que el bajo era utilizado como refugio nocturno por varios indigentes que frecuentan esta calle. El cuerpo de bomberos desconocía ayer las causas que provocaron el fuego, aunque trabajaba con varias hipótesis.
El número 88 de la calle San Andrés comenzó a arder a las cuatro menos diez de la tarde. El humo, que salía a borbotones por las ventanas del inmueble y por los respiraderos del bajo comercial, alertó de inmediato a los vecinos de los edificios cercanos, que avisaron a los servicios de emergencia. El primer vehículo de los bomberos comenzó los trabajos de extinción a las cuatro. La policía cortó al instante al tráfico la calle en el carril con sentido a la plaza de Pontevedra. La vía permaneció inhabilitada desde las cuatro hasta las cinco y media.
Labores de extinción
Varios bomberos se vieron obligados a entrar en el bajo en llamas para atacar el fuego desde dentro. Durante las labores de extinción, que duraron más de una hora, se utilizó un coche con escalera y un potente ventilador para disipar el humo. Después de extinguir las llamas, los bomberos derribaron parte de la división interna del antiguo comercio para evitar que las llamas volvieran a propagarse. No fue necesario desalojar ninguna vivienda próxima durante el dispositivo de emergencia.
Los edificios colindantes no se vieron afectados ni por el incendio ni por el agua utilizada durante los trabajos de extinción. El propietario del bajo del inmueble contiguo, número 90-92 de la calle San Andrés, que se encontraba en ese momento por la zona, comprobó in situ que sus propiedades no se habían visto afectadas por el suceso. «Afortunadamente parece que no ha pasado nada», aseguró.