Los más calentitos de la ciudad

A CORUÑA

Hay edificios públicos que lo llevan a uno a Río de Janeiro. Gratis. A golpe de calefactor, hay instalaciones que parecen proclamar el desprecio más absoluto hacia las vías respiratorias del contribuyente, donde los ciudadanos entran preguntándose si los súbitos sudores son causados por un sarampión o por un simple aparato calefactor. Una vuelta por la ciudad da cuenta de cómo van de calentitos; una guía, en fin, que hace catastro climatológico de algunos de los más importantes edificios públicos coruñeses, donde en invierno los visitantes entran fríos y salen calientes y en verano entran calientes y salen fríos.

Con un termómetro de precisión aportado por Sutega Topografía, puede concluirse que los organismos públicos, en su espontánea buena voluntad, no siempre son capaces de calcular los grados centígrados que más convienen al contribuyente. Ahora, en invierno, sea en Hacienda o en los Nuevos Ministerios, la gente accede abrigada del frío que hace afuera y dentro el calor los vuelve membrillos. Y claro, el visitante se despelota ante tal calentura.

Un golpe de calor que le entra a uno en abordaje se da en la sede de Correos, por ejemplo. Si en la calle alcalde Manuel Casas tal día como el viernes, la temperatura era de 17 grados, tras cruzar la puerta giratoria de la institución postal el termómetro lanzaba al remitente a los 23,5 grados. En menos de un segundo. A risas se lo toman los pacientes del centro de salud San José, que ven el mercurio volar a los 24,5 grados. Menos mal que a pocos metros, en Hacienda, el sofoco desciende hasta los 22,4.

Juan Canalejo

Sin apartarnos de los centros de salud, la entrada de urgencias del Juan Canalejo se erige como un dique frente a la marea de frío que se cierne afuera. Las curas son ahí a 24 grados, con puntas, dependiendo de la aglomeración, de 26 grados.

Luego hay edificios con microclimas. El fresco que uno siente en los Nuevos Juzgados (20 grados) se hace vapor dentro de las salas, donde la temperatura baila de una a otra, pudiendo alcanzar, en algunos casos, los 26 grados.

Más lozano se siente el ciudadano que acude al Ayuntamiento. A 21,5 grados se empadrona uno en María Pita y a 20,4 se afrontan los impuestos en el edificio de la Franja. Temperaturas similares a las apreciadas en el Rectorado de A Maestranza o en el Eusebio da Guarda.