El Real Decreto 486/1997 establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud que deben cumplir los lugares de trabajo. Así, la norma fija que la temperatura de los locales donde se realicen trabajos sedentarios propios de oficinas o similares estará comprendida entre 17 y 27 grados centígrados.
Almudena López Lema es técnica en Riesgos Laborales y recuerda que esta normativa afecta no solo a las aulas, oficinas o talleres, sino también a los pasillos, escaleras, servicios higiénicos, locales de descanso, de primeros auxilios, comedores, o cualquier local en el que el personal deba permanecer o al que pueda acceder en razón de su trabajo.
La norma, recuerda la coruñesa López Lema, establece que en invierno, dado que se lleva ropa de abrigo, «la temperatura deberia mantenerse entre 17 y 24 grados». En verano, «al usarse ropa ligera, la temperatura deberia estar comprendida entre 23 y 27 grados».
Esto quiere decir que «cuando se utilizan sistemas de calefacción hay que cuidar de que tampoco se generen temperaturas excesivamente altas en invierno»
La especialista explica además que en verano, si se utiliza aire acondicionado, «hay que cuidar de que la temperatura tampoco se reduzca en exceso».
López Lema se extiende: «Si la temperatura existente es inferior a 10 grados o superior a 27, existe un riesgo de estrés térmico». Cuenta que la exposición al frío puede comenzar a considerarse peligrosa cuando la temperatura intracorporal haya descendido desde los 36,8 grados considerados como normales hasta 35°, lo que se manifiesta con un intenso temblor y puede generar alteraciones en el sistema vascular». La exposición al calor puede dar lugar a perdidas de conocimiento, mareos, vértigos, trastornos circulatorios y cardíacos.
Como consecuencia inmediata -añade- el calor provoca una importante disminución de la capacidad mental, aumentando la posibilidad de riesgos de accidentes laborales y una disminución del rendimiento del trabajador. ¿Y que dice de los ciudadanos que solo pasan unos minutos en el edificio? «Lógicamente, pasar de 17 grados a 28 en décimas de segundo no es nada bueno».