La Fundación Caixa Galicia podría ampliarse con el edificio del Avenida

A CORUÑA

25 ene 2008 . Actualizado a las 21:05 h.

«Lo que no pudo ser en el pasado, puede serlo en el futuro». Con esta frase el director general de Caixa Galicia, José Luis Méndez, anunciaba ayer la posible ampliación de la sede fundacional de esta entidad con el edificio donde estaba ubicado el antiguo cine Avenida. Dichas declaraciones las hizo al finalizar el acto de presentación del libro Sede de la Fundación Caixa Galicia , escrito por Miguel Toba Blanco, y donde se recogen todos los datos del proceso de construcción de este singular inmueble, obra del arquitecto Nicholas Grimshaw.

En su intervención, Méndez recordó que, en un principio, habían pensado en instalar la sede de la fundación en la esquina del Cantón Grande, donde está instalada la oficina principal de Caixa Galicia, «pero la ubicación no nos parecía aconsejable. Incluso pensamos en irnos a Matogrande, uno de los nuevos centros neurálgicos de la ciudad, donde también tenemos previsto hacer un desarrollo urbanístico importante».

Sin embargo, estas dos localizaciones no acabaron de cuajar, puesto que su intención era instalar la fundación en una zona de la ciudad con gran encanto y un polo de atracción cultural. Sobre el año 2000, Méndez y el desaparecido José Luis Álvarez Naveiro, antiguo director general adjunto de Relaciones Institucionales de Caixa Galicia, estaban sentados en unos de los bancos de Méndez Núñez, de espaldas al inmueble de la Terraza, «y se nos ocurrió tener el atrevimiento de hacer un edificio en aquella zona que pudiera contrastar con lo que nuestros abuelos habían hecho».

De esta forma, fueron adquiriendo los pequeños inmuebles donde se hoy está levantada la fundación. «Intentamos hacer más ancha la fachada con el edificio del cine Avenida, pero no pudo ser», explicó José Luis Méndez. En aquel entonces no pudieron adquirir el inmueble colindante, operación que sí fructificó el año pasado, cuando compraron el inmueble anexo a Amancio Ortega. Por el momento, la posible ampliación es solo un proyecto de futuro, ya que Méndez se muestra muy satisfecho con la actual sede de la fundación, «donde nuestro sueño se hizo realidad». Según recordó el director general de Caixa Galicia, con este edificio se cumplieron dos objetivos que se habían marcado: que el inmueble tuviera vida permanente, «que fuera un edificio entrerrúas»; y que se distinguiera por una singularidad, que en este caso se buscó en la representación de las olas del mar.

Luminosidad

En este sentido también dirigió su intervención Kirsten Lees, directora asociada del estudio de Nicholas Grimshaw, que se encargó de la supervisión de la obra. Explicó que el proceso de construcción de este edificio fue muy complejo, «la idea era recrear en el edificio la luminosidad característica de la ciudad con tecnología moderna, crear una especie de faro que invitara a la gente a entrar en el edificio». La creación del atrio central que une el Cantón con la calle de la Estrella, y el acristalamiento de la fachada y la cubierta fueron dos de las actuaciones que contribuyeron a lograr este objetivo «de crear esa piel translúcida».

Sin embargo, el mayor reto para Lees fue el de crear una especie de contenedor que sirviera para levantar el edificio, para lo fue necesario excavar 30 metros de granito. Dicha operación se demoró bastante tiempo, «y fue el proceso más peligroso y sobrecogedor del proyecto», recuerda, pero cree que ha valido la pena «para crear esta maravilloso edificio».