Una selección de calidad. Hacía tiempo que la idea me andaba rondando en la cachola y, ahora que estamos iniciando la gran temporada del cocido galego, considero que es el momento de exponerla. Imaginen que a alguien se le ocurriese organizar el campeonato de España de cocidos. Los cántabros presentarían su mejor cocido montañés, los leoneses el maragato, y los madrileños el suyo, por poner algunos ejemplos. La pregunta es: ¿Quienes serían nuestros representantes en la prueba? ¿Quen formaría parte da nosa selección? Creo que habría que convocar un torneo gallego previo, que se podría celebrar en Lalín, porque en todos los rincones de nuestra tierra se pueden degustar cocidos de gran calidad. Esta semana, en plan ojeador de equipo de fútbol, recorrí más de 100 kilómetros para formar un posible equipo, el de la comarca coruñesa. De Oza dos Ríos a Aranga, de Abegondo a Curtis busqué la selección ideal.
En nuestro equipo comarcal no podrían faltar los grelos de Casa Platas, el oro verde de Alberto Platas y su madre, Estrella Álvarez Quintián . «Los traemos de la zona de Val Xestoso, en Monfero. Tardaron en llegar, pero ya los tenemos», comenta Alberto, cuyo local celebra durante el presente año su 25 aniversario con el comedor lleno casi siempre. En la pota también irían los chorizos de Casa Presedo, en Santaia de Probaos, Cesuras. «Son caseros y los compramos en la carnicería de Salvadora, en Betanzos», explica María Jesús Suárez , que alquiló este local que empezó como tasca en los sesenta y que mantiene el cocido en la carta los martes, sábados y domingos. Enfrente está el Ferreño, otro local muy frecuentado por los cocidoadictos . Un poco de carne. Cuando hace 37 años Felisa Sánchez y José Manuel Pérez montaron el bar-restaurante en Oza dos Ríos «non había outro local así por aquí», comenta Felisa cuando me intereso por el nombre de su establecimiento. El Moderno es un clásico que formaría parte de la selección comarcal aportando la cachola. «De aquí para diante a xente ven ao cocido», apunta la propietaria. De Oza subí a Curtis en busca de un buen lacón, y Fernando Vázquez Estraviz , Nano , me estaba esperando con uno en la mano en el restaurante Exprés, que, curiosamente, no se llama así «nin polo café nin polo tren -dice el propietario-, senón porque o meu avó estivo en Estados Unidos e veu coa palabra na cabeza», explica en la cocina, donde hay varias generaciones de manos maestras. El equipo ya tiene lacón.
«Las compramos en las casas de los vecinos que tenemos por aquí. Siempre vamos a los mismos, y cuando se acaban, probamos con otros», cuenta Raquel Montero , del mesón La Paz, en la Espenuca. Abrió al público hace dos décadas y al frente de los fogones está la madre de Raquel, Antonia González Pérez . «Eu xa levo practicamente un mes cos cocidos. As patacas son do país, mellores imposible», afirma rotunda.
Unas filloas, claro. Para dar con las ideales para la selección comarcal llegué hasta Vilacoba, en el municipio de Abegondo. Casa Julia, más conocida como A Pequeñita, es un lugar entrañable en el que las filloas de caldo se sirven de aperitivo y de postre. Nada más entrar te ofrecen una recién hecha como hace décadas hacía María, la abuela, o Julia, la madre de la actual propietaria, Amelia Mosquera López . En el rato que estuve allí el teléfono no dejó de sonar. «Todo el mundo quiere venir el domingo», dice. Otros ejemplos. Creo que con los grelos de Aranga, los chorizos de Cesuras, el lacón de Curtis, la cachola de Oza dos Ríos, las patatas de la Espenuca y las filloas de Abegondo se podría hacer el mejor cocido del mundo, que sería claro favorito para ganar el campeonato que les proponía que imaginasen al principio. Es solo una selección de las muchas que se podrían hacer contando con restaurantes, bares, casas de comidas o mesones tanto de A Coruña capital como de localidades de la comarca. A mí ya se me están ocurriendo otros candidatos a formar parte de la selección ideal y seguro que a ustedes también. Lo importante es que nuestro cocido no pierda la calidad y el sabor de siempre, el mejor del mundo.