Una ourensana denuncia una estafa tras entregar 1.500 euros a unos desconocidos que le habían prometido una bolsa con 9.000
06 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.La avaricia rompe el saco y, en la práctica, puede mermar de forma importante los ahorros de una familia. En esa situación se encuentra, probablemente, una vecina de Xinzo de Limia que confió demasiado en las buenas intenciones de unos desconocidos.
Ella misma se personó en el cuartel de la Guardia Civil de su localidad a la una de la tarde del pasado martes para contar a los agentes que acababa de perder 1.500 euros tras entregárselos a dos desconocidos, quienes previamente le habían ofrecido un extraño acuerdo que no resultó ser otra cosa que un timo al más burdo estilo.
Según ella misma relató, la víctima se encontraba en las inmediaciones de su portal cuando vio aproximarse a un hombre y una mujer con aspecto normal. Sin mediar otras conversaciones, los desconocidos aseguraron a la vecina que acababan de encontrar una bolsa que alguien había dejado abandonada en las proximidades. Le contaron que en el interior había dinero, un total de 9.000 euros y le aseguraron que estaban dispuestos a repartirlos con ella.
Dinero para un viaje
No ha trascendido si la conversación fue corta o larga, o si los desconocidos necesitaron mucho tiempo para convencer a la víctima, pero lo que es cierto es que propusieron que, a cambio de la bolsa, les entregase 1.500 euros. Aseguró la denunciante ante los agentes de la Guardia Civil que la pareja le prometió que ellos se conformarían con esa cantidad de dinero, puesto que la necesitaban para realizar un viaje -cuyo destino no especificaron- y que el dinero que había en la bolsa, supuestamente 9.000 euros en billetes, podría quedárselo ella en su totalidad.
Confiada de la buena voluntad de los recién llegados y contando con que ella iba a conseguir un buen aguinaldo , la mujer subió enseguida a su domicilio y buscó el dinero, hasta juntar los 1.500 euros en efectivo que le habían pedido. Con ellos en la mano volvió a bajar a la calle, donde la esperaban para hacer el intercambio.
En pocos minutos cerraron la operación. La mujer se hizo con la bolsa y entregó el dinero a los desconocidos, quienes se marcharon enseguida.
Lo peor estaba por llegar. Cuando C.?C.?I. regresó a su domicilio y abrió la bolsa, se dio cuenta del error que acababa de cometer, porque comprobó que lo único de valor que había dentro de la bolsa era un kilo de harina y varios recortes de periódicos. Obviamente, no había rastro alguno del dinero prometido y para entonces los desconocidos ya habían tenido tiempo suficiente para poner pies en polvorosa, así que a la mujer lo único que le quedó fue sobreponerse al mal trago y personarse en el cuartel para denunciar el timo del que acababa de ser víctima.
Sin rastro
Pese a que la denunciante pudo dar una descripción bastante completa de la apariencia física de los timadores, por el momento nada se sabe de ellos. Los agentes del puesto de Xinzo han dado la alarma para tratar de localizar a los dos protagonistas de la estafa.