El tiempo pasa factura a las añejas vigas de madera que sostienen los edificios de la Ciudad Vieja y Pescadería. El tiempo y las plagas, que no respetan ninguna construcción, por muy señorial que esta sea. Recorriendo las calles de la zona vieja de la ciudad, puede comprobarse el mal estado de algunos de los portales, ventanales o motivos ornamentales de muchos inmuebles, que tienen en la madera su principal elemento constructivo. La Concejalía de Rehabilitación Urbana y Vivienda realizará en próximos días una inspección de los edificios situados en las anteriores zonas con el objeto de evaluar la extensión y el alcance de la incidencia de las termitas sobre sus estructuras y ornamentaciones.
El Ayuntamiento tiene ya contratados los servicios de una empresa especializada en erradicación de plagas que va a encargarse, en un primer momento, de realizar un informe sobre el estado de los inmuebles afectados, comenzando por los más viejos. Sobre este pasarán a trabajar para implantar una serie de medidas de control y extinción de estos voraces insectos más adelante.
Con este objetivo, la consellería que dirige el nacionalista Mario López Rico, remitirá en los próximos días una carta a los vecinos de estas zonas. En ella se explica la situación a los residentes y se les solicita colaboración a la hora de facilitar la inspección de los técnicos. A esta carta informativa acompaña una encuesta que los residentes deben cumplimentar, en la que se les requieren unos datos para la correcta elaboración del informe, según las directrices de los especialistas de la empresa contratada, y culminar así en el menor espacio de tiempo posible esta primera fase de este plan de control de la plaga, para instalar barreras de protección en los inmuebles afectados.
Carta a los vecinos
En esta misiva dirigida a los vecinos se habla de «prevenir deterioros en los edificios motivados por diversas patologías». Es decir, que esta actuación contra las termitas es entendida como una medida preventiva, para no tener que lamentar males mayores, con el elevado coste que suponen las rehabilitaciones de los edificios antiguos. Con esto quieren desde la Concejalía de Rehabilitación dejar claro que no se trata de alarmar a la población porque, de hecho, no se puede hablar todavía de un problema serio, sino que simplemente se pretende que no vaya a mayores.
En el texto se solicita a los vecinos, además de la cumplimentación de la encuesta correspondiente, su colaboración -necesaria pero, por supuesto, voluntaria-, a la hora de permitir a los técnicos que entren en los domicilios a realizar su trabajo de inspección. Por eso, insisten desde el Ayuntamiento en que estos irán siempre debidamente acreditados y destacan que las empresas que han sido contratadas para realizar esta labor son Arumia y Herbín.
Este plan de control de las termitas de la ciudad había sido anunciado ya el pasado mes de agosto ante la demanda de los residentes en el casco histórico coruñés. Entonces se había cifrado en unos 12.000 euros la cantidad destinada a realizar este mapa de las termitas.