El problema de las termitas radica principalmente en su voracidad y en su número. Se trata de insectos sociales, que conviven habitualmente en colonias que pueden llegar a comprender a miles de miembros. Por eso la aparición de alguna de ellas o de los desperfectos que causan en la madera del edificio o de los muebles no indica la presencia de un individuo aislado sino de una comunidad que, además, es difícil de localizar ya que habitan bajo el suelo.
Estas colonias están divididas en castas, donde hay una reina, un rey, ninfas, soldados y obreras. Los primeros son los reproductores de la colonia, que inundan de huevos sus nidos. Pero son las obreras las que tienen el cometido de buscar comida para toda la comunidad. Son estas las culpables de los desperfectos más visibles de las estructuras de madera, que van destruyendo para alimentar al resto de termitas.
Dado el elevado número de insectos que suelen componer cada nido, su presencia no suele tardar en hacerse notar en los muebles del hogar.