«La sola represión no resuelve el problema de la droga»

A CORUÑA

Fiscal del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia

21 nov 2007 . Actualizado a las 11:55 h.

La lucha contra la droga es una batalla en la que, en ocasiones, parece que la sociedad no es capaz de avanzar. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer y está al alcance de nuestras manos, según afirmó el fiscal del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, Luis Anguita Juega, en una conferencia que impartió ayer, bajo el título La intervención legal alrededor del problema de la drogadicción, dentro de las jornadas Valor y promoción del patrimonio humano en el cambio y el desarrollo social, organizadas por la Universidad.

-¿Qué más puede hacerse, desde el punto de vista legal, para acabar con el problema de la droga?

-La solución a este problema requiere una intervención más amplia, no solo del poder judicial, sino de toda la sociedad. El derecho Penal no es la única solución ni, desde luego, la definitiva, aunque sí necesaria. Desde los poderes públicos hasta las familias, pasando por las escuelas, todos tienen un papel fundamental que desempeñar a través de la educación. A todos nos afecta y todos tenemos que aportar nuestra colaboración.

-La solución pasaría, entonces, por la prevención.

-No hay otro modo, pero debe hacerse desde la base. Hay que aplicar medidas de concienciación de lo peligrosa que es la droga, del daño físico y mental que causa. Informar abiertamente de sus dramáticos efectos, incluidos los del alcohol y el tabaco. La clave es evitar que los jóvenes se inicien en el consumo de estupefacientes

-¿No tenemos ya suficientes campañas informativas al alcance de todos?

-Y todavía persiste el concepto de lo divertido que es el consumo de drogas, y que por probar no pasa nada. Así que no es suficiente. Hay que ir más allá de la mera campaña publicitaria, hablar con el joven directamente, en su escuela, en su hogar. Nunca podremos eliminar el atractivo de lo prohibido, pero conseguir disminuir el nivel de consumo mostrando sus consecuencias, ya es bastante.

-¿Cuál es el papel, entonces, de policías y jueces?

-La solución represiva es la actuación más grave, pero no resuelve el problema. Desde esta perspectiva debe imperar, en efecto, la tolerancia cero contra cualquiera que intervenga en el tráfico, desde el cultivo a la venta, pasando por el transporte. Pero no al consumidor. Este es una víctima y hay que ayudarle, como enfermo, a combatir su adicción. Esto es parte de la solución.

-Otro problema derivado es el de los supermercados de la droga.

-Los guetos nunca son buenos para la sociedad. Pero no debemos generalizar. El caso de Penamoa, por ejemplo, allí hay trabajadores a los que habría que ayudar. Si se encontrasen oportunidades para esta gente, alternativas a su modo de vida que llevasen a su integración, como facilitarles una vivienda y acercarles al mercado laboral, bajaría la delincuencia. Esto, por supuesto, sin dejar de perseguir a todos aquellos que cometan un delito.

-¿Estamos en un momento crítico en cuanto a consumo?

-Las drogas han perdido parte de la mística que les rodeaba, por ejemplo, en los años ochenta. El consumo de determinadas sustancias, como la heroína, ha perdido protagonismo; pero ahora hay que hacer frente a otras que han surgido y que están en auge, quizás porque se consideren erróneamente más inocuas, como son las drogas de diseño.