Para unos solo es un efecto visual y para otros es volver al peor tiempo de las descargas

La Voz

A CORUÑA

«Nosotros lo notamos visualmente, pero no nos afectó. Huele mal, pero en A Coruña huele mal a menudo», explica Juan Chas, de la asociación de residentes de La Marina y la zona centro. Otros representantes vecinales destacan que el viento del nordeste hace que no les haya afectado, pero en zonas como San Diego el olor es persistente, destaca la presidenta vecinal, Milagros Vieites, que ayer mismo había hablado con Unión Fenosa para preocuparse por la situación.

También se mantuvo informado el representante de Os Mallos y presidente de la Federación de Vecinos, José Antonio Folgueira, al que tanto desde la Autoridad Portuaria como el concejal Florencio Cardador ofrecen diariamente un parte con el objetivo de que se tranquilice a la población. «A situación estivo ben controlada. Actuouse bastante de acordo coas circunstancias», estima Folgueira.

Los más perjudicados por el conflicto del carbón, los vecinos de Oza-Gaiteira-Os Castros, han vuelto a ser los más críticos. «Estamos en primera línea», asume su presidenta, Margarita Santiago, como si hablara del frente de una batalla. «Temos todas as fiestras negras e a Medusa segue botando. O que teñen que poñer é un medidor da calor para que non se chegue a estas condicións e se volva a cargar e descargar a ceo aberto», considera. María Pombo, desde la entidad de El Birloque, también decía «el ambiente está cargado», mientras desde otros puntos solo apreciaban un «mal olor».