La vibrante musica de Ornette Coleman resonó ayer con especial intensidad en el palacio de la Ópera, un aforo que se ha convertido en el escenario habitual de los conciertos de la Fundación Barrié de la Maza.
El saxofonista, al frente de un quinteto en el que se encontraba su propio hijo a la batería, ofreció un repertorio basado en la esencia musical que lo hace un artista indiscutible dentro del panorama de la música contemporánea. Repasó sus grandes clásicos con un discurso mucho más moderado de lo esperado, debido a su edad y la contención de su habitual rebeldía instrumental, pero conservando intactas sus cualidades como saxo alto o el fraseo en algunos pasajes de su interpretación.
El concierto duró una hora y cuarto y finalizó con una estruendosa ovación al artista y sus músicos, con la mitad del aforo en pie. Esta actuación es la primera que realiza Coleman en A Coruña, y está marcada como uno de los conciertos extraordinarios del 40 aniversario de la Fundación Barrié.
Coleman, de traje negro ajustado con un estampado en tonos dorados, estuvo sentado durante toda la actuación y no mantuvo ningún tipo de diálogo con el público, algo habitual en sus conciertos. Pero al finalizar los aplausos fueron mutuos y Coleman y su grupo agradecieron la entrega y el trato exquisito recibido por el público coruñés.
El 3 de enero actuará en el mismo ciclo Woody Allen.