Las abejas del norte de Galicia son de origen europeo, y las del sur, africanas

Xavier Lombardero

A CORUÑA

Un estudio genético en 72 colmenas gallegas reveló linajes diferentes, uno con preferencia por ambientes más áridos

08 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Las abejas gallegas presentan una diferenciación clara en dos linajes y además su distribución se rompe de forma brusca entre las dos provincias del norte y las dos del sur. Según un estudio de zoólogos de la Universidad de Murcia, las abejas melíferas de A Coruña y Lugo, al igual que las asturianas y de otras comunidades cantábricas, proceden de subespecies de Europa occidental, y en concreto de la misma península Ibérica, desde donde comenzaron a expandirse, a partir del final de la última glaciación, hacia el norte, llegando a Escandinavia, conforme el clima se fue haciendo más cálido. En cambio, el análisis del ADN de abejas recogidas en colmenas de Ourense y Pontevedra revela que pertenecen a subespecies africanas en un 91,7% y un 100%, respectivamente. Según el catedrático José Serrano, uno de los investigadores, a la vista de las siete variantes genéticas observadas se desprende que ha habido más de un episodio de colonización del sur de Galicia desde las regiones más meridionales. «Externamente, las abejas de ambas zonas de Galicia son iguales -explica-, pero los marcadores moleculares revelan origen distinto; conforme unas fueron migrando hacia el norte, otras saltaron desde África en un movimiento sincrónico». En su opinión, la distribución de la abeja de la miel en Galicia con un corte tan rotundo guarda relación con factores climáticos muy antiguos, aunque, junto a los procesos naturales de dispersión, hay que considerar el efecto de la actividad apícola en Galicia a la hora de seleccionar las que mejor se aclimataban. En el norte de Portugal también predominan poblaciones de tipo africano. A falta de barreras geográficas insalvables entre las provincias septentrionales y las más meridionales, se supone que ambos tipos de abejas han podido mezclarse, pero como siempre predomina la carga genética de la reina, independientemente del tipo de macho que la haya fecundado, de ahí la estabilización geográfica. Para el estudio se analizaron 72 colmenas repartidas por las cuatro provincias, recogiendo las muestras el apicultor vigués José Manuel Docampo. Se tomaron abejas desde Coristanco a Muíños, y desde Cervantes a O Rosal. No se encontró rastro del linaje europeo oriental (abeja ligústica italiana) ni de otros exóticos. La historia apícola es muy anterior a la evolución de los primeros homínidos hace tres o cuatro millones de años. Las abejas aparecieron al dejar algunas avispas la depredación, para volverse recolectoras de polen, aprovisionarse de miel y evolucionar en complejos enjambres, pero pocos cambios morfológicos han sufrido desde hace 30 millones de años. La distribución de abejas en climas más templados que los de las glaciaciones, que ahora sitúan en los mapas los científicos, retrotrae aproximadamente a hace 20.000 años, cuando las temperaturas medias eran unos siete grados más bajas que ahora, según José Serrano. La desaparición de las abejas por patologías que han saltado con el comercio global y grandes cambios en hábitats naturales donde convivieron durante miles de años con el hombre son hoy los nuevos retos. En años húmedos, mejor al sur Como apreciación climática más reseñable en la actualidad, el secretario de la Asociación Apícola de Galicia, Xesús Asorey, señala que, en años secos, las abejas del norte suelen producir más miel, mientras que con tiempo lluvioso la cosecha es mejor en Ourense.