Uno de los dos ponis que el veterinario Jorge Pérez tiene en una finca de Viós (Abegondo) apareció ayer muerto y con parte del vientre devorado. Ni los técnicos, ni el dueño del animal, ni el vecino que pudo ver a un can huyendo tienen claro que el causante de la muerte del caballo sea un lobo.
«Nunca vin un lobo en persoa e menos por aquí, só vin a un can grande que saía desa zona e pode que tampouco fose el o culpable», detalla el vecino de Jorge Pérez que dio la voz de alarma en torno a las ocho de la mañana. A esa hora salía de su casa en compañía de su mujer, pero se topó con el cadáver del animal. «Xusto nese momento escapou outro can grande, tipo lobo, dun color máis escuro que o raposo», detalla. El propietario del poni pasó parte de la jornada recibiendo a vecinos, curiosos y a los técnicos de la Xunta que tratan de esclarecer si este ataque fue autoría de un lobo, en cuyo caso Medio Ambiente asumiría los gastos del daño causado.
Perros asilvestrados
«No hemos encontrado pistas, porque no hay heces y es una zona muy cercana a las casas», explicó el dueño del caballo. Desde la Sociedade Galega de Historia Natural también creen que es poco probable que un lobo se acerque tanto a las casas. «Sobre todo con este bo tempo, só se arriscan cando hai moita neve e non atopan alimentos», asegura Carlos Silvar, que considera que esta acción puede ser obra de canes asilvestrados. «Son máis atrevidos e están habituados a estar cerca dos humanos», dice al tiempo que recuerda que el asentamiento de lobos más cercano está en Monfero.