La «falta de seguridad jurídica» y la «rigidez» de las normas urbanísticas aprobadas por la Xunta motivan la renuncia de las empresas a edificar en el municipio
02 nov 2007 . Actualizado a las 11:38 h.Cinco de los siete constructores con terrenos urbanizables en Sada consultados por La Voz han optado por trasladarse a otros concellos vecinos. La mayoría aseguran que «la falta de seguridad jurídica y las rigidez de las normas urbanísticas les obligan a abandonar el negocio».
El empresario sadense Cándido Losada es uno de ellos. Dice que lleva cuatro años trabajando fuera de su «pueblo». Ahora construye en A Coruña o en Betanzos, donde asegura que está muy contento. «Hay que acudir a los lugares donde las cosas están claras», sostiene el propietario de una firma familiar que tiene varias parcelas paralizadas en la zona portuaria. «Claro que me gustaría volver, Sada es mi pueblo. Si las cosas cambian, regresaremos, pero por ahora no quiero complicaciones», sostiene, al tiempo que alerta: «Cuando todas estas cuestiones se llevan al terreno político, los empresarios huimos despavoridos».
El responsable de la firma Promociones Inmobiliarias Folgar ha urbanizado gran parte de la calle Párroco Villanueva, entre otras. No obstante, asegura que está terminando dos obras en Sada, pero no pedirá más licencias. «Tengo varias parcelas, pero por ahora no haré nada, me voy a Cerdeda y a Culleredo». A este empresario no le preocupa qué partido gobierne, sino la «inseguridad» que hay en Sada en este momento.
El gerente de la Añota, José Golpe, recalca que «tal y como están las cosas es muy difícil comprar» un solar en Sada ahora. «Desde luego, si me lo ofrecen, me lo pensaría mucho», resume. Para este empresario que ha promovido la urbanización Costa Dulce de Sada hacen falta unas normas de forma urgente: «A todos los que nos dedicamos a esto honestamente esta situación nos perjudica, porque no hay seguridad jurídica ni normativa. No sabes a qué atenerte».
Uno de los responsables de la promotora Ingesprom Galicia SL, José Carlos Franco Taboada, reconoce que obrar en la villa «está bastante complicado en este momento, puesto que las normas subsidiarias aprobadas después de que la Xunta suspendiese las del anterior gobierno local en el año 1997 son durísimas». «Cualquier promoción se topa con demasiadas trabas. Estamos mejor en otros municipios como Miño o Arteixo», recalca Franco Taboada, que ha construido dos centenares de viviendas en promociones de la calle de la Iglesia y el entorno del Concello. «Hasta hace poco en Sada este negocio se iba defendiendo bien, pero el problema es que ahora hay unas barreras y ni el Concello puede hacer nada para salvarlas». Luis Cordero es uno de los responsables de Promociones Ría de Betanzos y dice que no le extraña la estampida de la competencia. «Nosotros hace tiempo que nos fuimos a Miño y a varias zonas de A Coruña». Justifica esta situación en la dificultad que suele haber para conseguir permisos en Sada. «El problema nunca suelen ser cuestiones políticas, sino las normas», reitera. Otro de los tres socios de Aus Finisterrae, José Remeseiro, prefiere no pronunciarse y el responsable de la firma O Meu Lar asegura de forma escueta que «ni lo tuve, ni lo tengo ahora, al contrario».