Para merendar, un vinito. Llegué a las seis y media de la tarde al Náutico dispuesto a saltarme el régimen un día más. A la entrada del abarrotado salón principal saludé a Javier Ozores y, para sorpresa de mi cinturón, me dijo que me encontraba más delgado. Con la moral por las nubes que ayer cubrieron el cielo coruñés decidí no probar ni una gota de los vinos que presentó la denominación de origen Rioja. «Venimos a dar a conocer las nuevas añadas de crianza 2004, reserva 2003 y gran reserva 2001 que acabamos de empezar a comercializar y algunos de crianza de 2005 que saldrán al mercado en breve», explica Javier Pascual , del departamento de comunicación de este consejo regulador que embotella 260 millones de litros y que cuenta con más de un millón de barricas, por aportar sólo algunas de las grandes cifras que manejan. Muy cerca de la mesa en donde estaban colocados un sinfín de vinos de distintas marcas me encontré con el experto catador Xurxo Rivas, que en unos días participará en el campeonato de España de la modalidad. ¿Conocerá los 160 caldos diferentes que ayer se presentaron? Como maestro, en este caso maestra, de ceremonias, ejerció la conocida presentadora de televisión Belinda Washington, que, por cierto, tiene una vinoteca en Pozuelo, como desveló el gran crítico gastronómico coruñés Cristino Álvarez, que también aportó su sabiduría a la riojana puesta de largo.
El acto estuvo presidido por Víctor Pascual Artacho , presidente de la D.?O. Rioja, que resaltó la gran fidelidad del consumidor gallego, que es, además, uno de los que solicitan normalmente vinos de más alta calidad de la citada denominación. Somos una potencia en gustos refinados. No me quedé más tiempo para no caer en la líquida tentación, pero antes de irme saludé, entre otros muchos, a José Manuel Olmo , de distribuciones Olmo; Alfredo Castrelo , de El Refugio; a Pepe el del Secreto o a Luis Paadín . En definitiva, ayer se concentraron todos los expertos en la materia que se dejaron seducir por unos vinos que nunca fallan.
El señor Blanco y su equipo de cocina del Náutico se encargaron de preparar las viandas que acompañaron al vino. Les hablo de comida porque ayer por la noche se entregaron en el Hotel Río do Pozo de Narón los premios de gastronomía Tenedor de oro, que organiza la agencia Aplomo Comunicación, y que distinguieron a varios locales coruñeses. Entre los galardonados están el Prada a Tope de la calle Payo Gómez, la clásica marisquería El 10, de la plaza de España, y el restaurante de cocina italiana Rigoletto, de Culleredo. El resto de los premiados son de localidades alejadas de la nuestra.
Terminaron sus estudios en el antiguo colegio de las Josefinas en el año 1979 y el sábado se volvieron a encontrar. Algunas ex compañeras no se habían vuelto a ver las caras desde entonces, por lo que la cena que se celebró en el Sporting Club Casino fue más que especial. Acudieron 24 ex y además asistió la tutora del último curso y profesora de Ciencias Pilar Villaverde . «Fue un viaje en el tiempo inolvidable», me comenta una de las emocionadas comensales. Ahí las tienen, felices con el reencuentro, casi tres décadas después. Un artista de siempre. De los de toda la vida, vamos. Me refiero a José Luis Barral, que hasta el sábado expone sus acrílicos en la Asociación de Artistas de la calle Riego de Agua. José Luis desarrolló su trabajo pictórico desde mediados de los sesenta y cuenta con un currículo en el que sus exposiciones individuales ocupan más de un folio. Ahí está, como siempre, delante de uno de los cuadros que forman parte de esta nueva muestra del veterano pintor. Si les apetece ir, dense prisa, porque estas exposiciones se clausuran en un abrir y cerrar de ojos. Tan rápido como un vaso de vino de Rioja.