«El disparate que hicieron ahí es fruto de la ignorancia»

A CORUÑA

Leopoldo Nóvoa (Salcedo-Pontevedra, 1919) suele trabajar con materiales sencillos, humildes, en apariencia alejados del arte; un ejemplo son los cordeles de cáñamo con los que su amigo Cortázar se ganaba la vida atando cajas de zapatos, llamándoles piolines y de los que habló en De otros usos del cáñamo contando que se había encontrado «con los piolines que el arte de Leopoldo Nóvoa alza como nadie a su vocación de signos». La ceniza es otro de esos elementos presentes entre los materiales de este artista, además de las pizarras, carbón de coque, antracita, cerámicas refractarias o ladrillos calcinados que utilizó en el mural de Santa Margarita.

-¿Por qué emplea la ceniza?

-A mí se me incendió el taller de París en 1979 y recogí tres bolsas de cenizas sin saber muy bien por qué. Guardé eso durante bastante tiempo, hasta que entendí como un mensaje que esa ceniza valía para trabajar con ella y fue de ahí de donde arranqué la pintura con ceniza que hasta hoy sigo trabajando con ella.

-El incendio de su estudio, ¿es comparable con lo ocurrido en A Coruña con su mural?

-Lo he visto y está muy destruido. Creo que no se interesaron por él, no lo cuidaron. Está hecho con la técnica del mosaico, con piezas pequeñas, yo trabajaba con cantos, con piedras y piezas; al anclarlas y sedimentarlas hay que tener cuidado con las piedras pequeñas porque en el muro, en las juntas de las piedras se junta tierra, nacen plantitas y acaban tirando la piedra. Y eso pasó en el mural, que está muy destruido por el tiempo. Ahí rompieron el mural para poner una pasarela que no tiene nada que ver, que es una violación total y que intentaron, los artistas amigos, hacer unas protestas pero el problema era mucho más grave para mí. Alguna vez me habían llamado para hacer un proyecto de recuperación pero la cosa quedó muerta, no me llamaron más.

-¿Es posible recuperarlo?

-Ahora se destruyó más, está lastimado, muy lastimado y yo también estoy lastimado, pasaron muchos años, ya no soy el mismo que podía pasar los días colgado de los andamios. Estuvimos allí en el mural y mientras estábamos hablando estaba pensando cómo iba a poder trabajar con los andamios, o con esas sillas de los directores de cine. De todas maneras se puede solucionar en gran parte y lo primero que hay que hacer es limpiarlo todo, para determinar realmente los trabajos que se necesitan y hacer los proyectos para reparar ese disparate que hicieron ahí que no tiene nombre, sólo puede ser fruto de la ignorancia y el desprecio por el arte; fue Paco (el alcalde de entonces) que se negó a seguirlo, porque no entendía, no le gustaba esa obra en sí. Yo estuve reunido con él dos veces, y las dos me dijo que sí, que se iba a seguir pero yo abandoné, hasta que Jaime Oiza vino a verme, con la idea de la Concejalía de Cultura de recuperarlo. Por primera vez una autoridad en A Coruña se interesa.

-¿Cómo piensa afrontar la recuperación de su mural?

-Yo vendré a ver, a tomar dibujos a ver qué puedo hacer para recuperar este mural. Había hecho otro mural en Montevideo, (por eso se me encargó este a mí) en un estadio de fútbol, más grande que éste y está impecable. Lo hice mucho antes que éste pero aquel se cuidó. Aquí no se aceptó que yo viniera para hacer la prueba del agua, con una manguera de bombero para que caiga lo que no esté bien sujeto.