Teatro Colón. Viernes y sábado. 20.30 horas. De 8 a 18 euros. 902434443
05 oct 2007 . Actualizado a las 12:47 h.María Giménez (Madrid, 1971) es una rebelde con causa. La que fue musa de Víctor Ullate ha sido el azote de Carmen Calvo durante los dos últimos años. Denunció públicamente que su compañía, la única de ballet clásico de España, era boicoteada por el Ministerio de Cultura. En el 2006, el Gobierno destinó 9460.000 euros en ayudas a compañías de danza contemporánea y 30.000 a subvencionar Arte 369, que es la creada por Giménez. «Este año nos han aumentado a 40.000», una cantidad que sigue juzgando injusta. Ahora hay un coruñés en el ministerio, César Antonio Molina, y puede que la situación cambie. «Nos han hecho una notificación de Cultura para celebrar reuniones y consejos, pero aún no han tenido lugar». ¿Qué le va a pedir a César Antonio Molina? «Yo ya lo he demostrado todo. Un ministro tiene 20.000 consejeros que le explicarán qué es la danza. Además, es un hombre culto que ya lo sabrá. Lo importante no son las cuestiones económicas. Con 40.000 euros no da. Lo importante es que consigan entender la envergadura del ballet clásico. He cubierto un vacío durante años», presume la que fue Premio Nacional de Danza en 1998. ¿Está más esperanzada? «Esperanza tengo siempre, porque creo en el trabajo. El próximo día 7 se cumplirán dos años de la creación de la compañía. Llevamos cuatro producciones. Llenamos los teatros. Lo que yo sé hacer es trabajar», replica.
Una de esas producciones, Giselle, llega este fin de semana A Coruña. No todos los bailarines que saldrán a escena son alumnos de su escuela. «Provienen de unas audiciones a las que se presentaron 2.000 candidatos. Vino gente de los cinco continentes. Ya se han hecho tres. Todos han tenido que pasar por la audición. Aquí no entra nadie a dedo». Tiene ojo para detectar la calidad: «En una clase de ballet, cuando ves a alguien en la barra casi puedes saber si vale, lo que va a hacer en el centro». Apreció esa calidad en dos coruñeses, que, anuncia, pisarán las tablas del Colón, «Mireia Facal, primera bailarina, e Iván Chouza». El montaje, basado en el original escrito por Teophile Gautier, musicado por Adam y coreografiado por Coralli en el siglo XIX, cuenta con 26 intérpretes en escena.
El éxito precede a este espectáculo y a Arte 369: «No creo que haya muchas compañías de danza que cuelguen en Madrid el cartel de 'no hay entradas' en la mitad de las funciones», saca pecho. Cuando se le pregunta si ha cumplido los objetivos que se marcó cuando fundó el ballet clásico Arte 369, se extiende en la respuesta: «Comencé a dar clases a los 13 años. Cuando estaba fuera de España había mucha gente que me decía que abriera una escuela y siempre les contestaba que la abriría cuando decidiera quedarme aquí. Pero yo no tenía el objetivo de crear una compañía. Fueron los bailarines los que me preguntaron dónde se podían hacer audiciones. Decidí hacerlas yo y acabar con el éxodo de bailarines españoles».