«Eu non me baño aquí nin de broma»

A CORUÑA

Los mariscadores ven como hay menos producto en una ría que fue muy rica

26 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Se llama Rosalía Emilia. Es una pequeña embarcación de 5,5 metros de eslora que pertenece a la Cofradía de Pescadores de A Coruña. Su fondo está lastrado. Y la ría, para los mariscadores, también lo está. Cada vez hay menos producto en una zona que fue muy rica en bivalvos. «Hai 20 anos había ameixa preto da Cros», señala Jesús Vázquez, uno de los cinco tripulantes de este barco, con el que recorren los seis kilómetros de esta ría. La marea está bajando y hay que conocer O Burgo para navegar con tantos pasajeros. Existen dos canales. El principal discurre a lo largo de la parte que bordea el municipio de Culleredo. La ría se amplía y a lo lejos queda lo que hasta hace apenas unos días era el lugar donde los responsables del pósito dividían las zonas de trabajo y se realizaba el pesaje del marisco recogido. Ahora ya no hay nada. Se prolongará el paseo marítimo, y la suciedad y los desperdicios dominan el entorno.

Manuel Cao lleva el timón del barco. Es el patrón mayor de la cofradía. Le acompañan Ricardo y Manuel, los hermanos Vázquez, además de Santiago y Jesús, los hermanos Baldomir. Todos ellos forman parte de la nueva directiva del pósito y llevan años recogiendo marisco en O Burgo. Los vertidos les preocupan, y mucho. También los furtivos, que ya estropearon las últimas dos campañas, en las que apenas se pudo recoger producto. «Eu non entendo porque hai uns meses éramos zona B e agora volvemos a ser C». Es la pregunta del millón que realiza Manuel Cao. Responde señalando a una de las tuberías por las que sale líquido sospechoso al agua de O Burgo.

La marea sigue bajando, y ya es difícil cruzar bajo los arcos del viejo puente romano. Llegamos a la parte final del trayecto, la última zona navegable en una embarcación como la Rosalía Emilia. La estatua de Gerardo Porto, un hombre colgado sobre un columpio en la ría, tiene un manto blanco. Son restos, pero no vertidos. La ría se ha regenerado parcialmente y la pueblan aves que no se veían hace años. Ánades reales y patirrojos han vuelto a O Burgo.

Huele mal. Hay dos fábricas donde desemboca el Mero y tuberías que preocupan a los mariscadores. «Eu non me bañaría aquí, non o faría nin de broma», dice Manuel Cao, mientras recoge en un artesanal recipiente agua de esta zona. Tiene poco que ver con su definición clásica. No presenta aspecto de ser ni incolora, ni inodora, ni insípida.