El violador actuaba lejos de su casa

R. García

A CORUÑA

Las agresiones sexuales de las que está acusado Andrés Mayo fueron cometidas en barrios alejados de donde vivía, primero en el Ventorrillo y luego en Novo Mesoiro

21 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

La primera reacción de los vecinos de Andrés Mayo Fernández cuando supieron que había sido detenido como presunto autor de ocho agresiones sexuales en A Coruña, además de su historial anterior con una condena a 106 años de cárcel por el mismo motivo, era de sorpresa e incredulidad. De todos modos, como afirmó alguno de ellos «al final casi es mejor tenerlo cerca porque es muy raro que actúen en la zona donde viven». La afirmación de este vecino está corroborada por los hechos puesto que ninguna de las agresiones cometidas, según el informe policial, por el llamado violador del chándal se produjeron ni en las cercanías del Ventorrillo, donde el principal sospechoso se instaló con su mujer cuando llegó a la ciudad procedente de León, ni en Novo Mesoiro, donde vivía desde hace más de un año. Y es que las ocho agresiones, dos de ellas consumadas y las otras en grado de tentativa, fueron cometidas en un área que va desde Adormideras al Barrio de las Flores y desde los Castros a Juan Flórez o Alfonso Molina.

«Eu non me levaba con el, so saudalo se nos cruzábamos e nada mais; pero nin eu nin ningún dos veciños se levaba: el ía ao seu, apenas se relacionaba con ninguén e xa estaba; aí nese bar parece que tiña algo máis de confianza e despois de que se foi aínda seguía vindo por aí», recuerda un vecino del número 19 de la calle Alcalde Salorio Suárez, en uno de cuyos terceros pisos vivía el ahora inquilino de la prisión de Teixeiro.

En el citado bar no quieren saber mucho del asunto, de hecho nada mas citar el nombre el veterano propietario ya adelantan que está en la cárcel. En cuanto a su condición de cliente sostienen que Mayo «paraba aquí como moitos outros, nada especial», explican mientras atienden a un parroquiano.

Desconocido

Tres vecinas confirman en el portal la discreción de Andrés Mayo, mientras frente a la vivienda que ocupó una chica joven no oculta un gesto de sorpresa al conocer la verdadera identidad de su ex vecino.

De todos modos, según el historial de las agresiones elaborado por la Policía Nacional, las ocho agresiones que se le atribuyen a Andrés Mayo han ocurrido mientras residía en Novo Mesoiro, un barrio nuevo en el que todavía se están instalando los vecinos y en el, lógicamente, era un desconocido. Un dato curioso es que en este nuevo barrio sigue conservando el número de teléfono fijo que tenía en el Ventorrillo.

Fuentes policiales habían indicado que los agentes que llevaron a cabo la laboriosa investigación tenían previsto abrir una vía de colaboración con las fuerzas del orden de León y Asturias ante la sospecha de que el ahora detenido podría haber cometido otras agresiones durante sus viajes.

Durante el mes antes de ser apresado, los agentes lo siguieron día y noche y confirmaron sus viajes fuera de la ciudad.