La colombiana Stella Estrada presentó su novela «Írimo»

A CORUÑA

10 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

A CORUÑa | Presentar un libro, y a su autor, de forma atractiva y sin convertir el acto en un coñazo es cada vez más difícil. A veces quien menos parece estar dotado para la tarea es quien mejor lo hace. Ocurrió ayer, cuando el rojo del atardecer pintaba el Orzán y los pinos que cubren a Pondal en los jardines de Méndez Núñez, detrás de las casetas de la feria del libro, estrenaban sus primeras sombras. El programa anunciaba una mesa redonda con «escritoras de agora mesmo». Y comenzó el acto con unas palabras del ensayista y doctor en derecho Juan H. Vigueras. Apuntó que las dos novelas que se presentaban tenían en común «la originalidad de la temática, son capaces de captar la atención y entretienen, algo que está muy bien en este tiempo de verano». Detalló autoras y obras: María Jesús González, ouresana que ha pasado bastantes años en Madrid, con sus Placeres recuperados (ediciones Atlantis) y la bióloga colombiana, afincada en Ourense, Stella Estrada con Írimo. Sobre el primer volumen apuntó que son 18 relatos cortos, unidos por uno común sobre la gastronomía «y lo más sorprendente es que las amigas que aparecen citadas por sus nombres, sin apellidos, y se han reconocido en el libro siguen siendo sus amigas».

La siguiente intervención fue la lectura de un texto que podría estar en cualquiera de los libros, aunque estaba destinado a glosar la obra de la segunda autora, Stella Estrada. El autor y lector fue Ángel Vázquez Cruz, al que le gusta llamarse médico de niños, y que hilvanó una lírica historia que unió la presencia de Stella en Buraco, su pueblo natal asentado en una isla del Pacífico colombiano, y su viaje hasta Ourense, «ciudad de cierto enxebrismo caliente, sobre todo si recordamos algunos de sus veranos». Ángel Vázquez llevó al público por la negra historia de la esclavitud, con pinceladas literarias sobre el emparentamiento de la autora en Galicia «con una familia que son como los Buendía de Macondo, los Losada de Ourense». De esta forma, todos supieron de la aventura vital de la autora («la niña de la playa de las arenas negras»), de cómo en esta novela emergen varias culturas y de cómo es necesario estar atento al ritmo de música de jazz que suena detrás de cada página «y siempre al fondo el tam tam y las palabras de la tribu».

Los aplausos no eran una cortesía, eran una obligación. A las autoras sólo les quedaban las palabras de agradecimiento y a otros tomar nota de como presentar sin aburrir.

Antes de esta presentación, Lois Oreiro hizo lo propio con su libro Xallas. Teoría da existencia (TresCTres), mientras que Henrique Rabuñal firmó ejemplares de su libro O cristal da sede. Poesía reunida (Espiral Maior). Otro de los autores que firmó ejemplares en la penúltima jornada de la feria fue Lois Diéguez autor de O canto do muecín (A Nosa Terra).