Acabar con los vertidos a la ría de O Burgo para poder recuperarla, tanto medioambientalmente como para el marisqueo, es uno de los objetivos que, desde hace más de una década, se han marcado los alcaldes de los concellos que confluyen en este estuario. Tanto Culleredo como Cambre, Oleiros y A Coruña han construido una serie de colectores para evitar que las aguas fecales vayan a parar a esta zona, en la que, año tras año, se han ido eliminando paulatinamente las emisiones nocivas.
Además, los trabajadores del mar -tanto los de a pie como los de a flote- también se han preocupado de cuidar adecuadamente esta zona, sembrando los distintos bancos de marisco, decretando períodos de veda (como el que está vigente en la actualidad), y evitando que los furtivos esquilmen los productos del mar. Por ello, con este vertido se consideran los más perjudicados, puesto que la Xunta puede cerrar la zona al marisqueo si comprueba que las aguas fecales han dañado los bivalvos.
Asimismo, en la zona en la que se produjo el vertido está previsto levantar próximamente un paseo marítimo, que unirá el de Santa Cristina con el de Oleiros, que viene desde Perillo. De hecho, el proyecto prevé expropiar parte de los terrenos de la urbanización para construir el trazado.