Se trataba de aceites almacenados en bidones «de forma ilegal» en la mejillonera El expediente sancionador se encuentra en poder de un juzgado de A Coruña
21 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El vertido que obligó a cerrar la playa de San Pedro, en Sada, desde el pasado domingo día 8 hasta el miércoles día 13 procedía de una mejillonera fondeada en las inmediaciones, según fuentes judiciales. El producto contaminante era aceite de motor y líquido hidráulico supuestamente procedente de los motores de propulsión y de las grúas de los barcos que recogen el molusco en las bateas. Estas mismas fuentes indicaron que para llegar a esta conclusión fue necesario «un difícil trabajo» de los agentes de la Guardia Civil del Mar y de las patrullas del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona). Nada más la mancha oleosa llegó a la costa y afectó a la playa de San Pedro, la Guardia Civil tomó muestras del producto contaminante. Fuentes próximas al juzgado de A Coruña que lleva el caso indicaron que la Guardia Civil también recogió pruebas de los buques mercantes que se encontraban fondeados en la ría de Sada, así como en algunos pesqueros que el día del vertido navegaron por la zona. Los expertos del instituto armado ya desconfiaron -según estas mismas fuentes- de que el líquido que bañaba la playa no tenía la textura de los productos que suelen arrojarse al mar desde las sentinas de los buques. Aún así, los técnicos realizaron los análisis correspondientes de las pruebas en los laboratorios que la Guardia Civil tiene en el cuartel de Lonzas. Y sus sospechas iniciales se confirmaron: «El producto oleoso no procedía de un sentinazo», manifestaron fuentes judiciales. Investigación En ese momento, la Guardia Civil inició un amplio dispositivo de investigación. Gracias a la colaboración ciudadana se pudo concretar la franja horaria en que tuvieron lugar los primeros indicios de la mancha contaminante. Tras este descubrimiento, la Guardia Civil del Mar y los agentes de tierra estudiaron todos los movimientos marítimos que se realizaron ese día por la zona del vertido. Los expertos lograron descartar la navegación de buques mercantes, también comprobaron que los pesqueros no habían salido a faenar, y a la hora en que apareció la mancha tampoco se registró navegación náutica deportiva. La Guardia Civil sí descubrió que un barco había navegado por el polígono donde están fondeadas las mejilloneras. Los agentes realizaron una inspección ocular por las bateas y descubrieron que en una de ellas se encontraban varios bidones que contenían productos oleosos, cuya composición coincidía con la aparecida en la playa. También observaron cómo los bidones perdían importantes cantidades de líquido que iba al mar y llegaba a tierra. Los agentes comprobaron, a su vez, que algunas de estas bateas utilizadas como depósito de óleos ilegal no contaban con la totalidad de los requisitos administrativos para estar fondeados. El juez dictará ahora sentencia.