Gisèle Courtois rasura la barba de José Luis Ducid mientras?él recita sus poemas. Ocurrió ayer en la bodega Jazz Vides, durante la presentación del cancionero «Oh! La Matria»
15 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?os más crédulos no imaginarían lo que esta mujer, la argentina Gisèle Courtois, hace cuando se sube a un escenario. Lo hizo ayer, en la presentación de un libro del que ella es ilustradora -se trata de Oh! La Matria, un cancionero patriotero de José Luis Ducid-, una obra que buscaba ayer, en el día de su presentación, asestar un golpe de efecto, y que lo consiguió cuando al lado de un trompetista -Guillermo Lancelotti- y de un bajista -Quique Alvarado-, ella apareció con una maquinilla de afeitar en las manos. «Somos como una band, lo que pasa es que yo uso otro instrumento, aunque no hago que suene». Gisèle se sitúa delante del público con el artilugio y un micrófono, porque también canta, y a la hora de comenzar el espectáculo ella se encarga de afeitar al protagonista. Interpretando a una musa, a un ser que existe tan solo en los sueños del personaje, ella se acerca y con la maquinilla se propone afeitar la barba de Ducid, esta vez de manera real, sin errores o vuelta atrás. «Lo voy a acicalar, de eso trata el espectáculo, de las horas anteriores a la presentación de la obra, desde que José Luis se levanta, y cómo se prepara para llegar a la actuación». Ducid recita los poemas mientras Alvarado y Lancelotti lo acompañan musicalmente, «yo cumplo como la voz interna del autor, soy el complemento del hombre», explica Gisèle Courtois, y añade «mi papel es la suma del hombre real y la mujer musa, que es un poco madre y un poco casquivana». Además de ilustradora, su carrera artística discurre también por la canción -recordemos que sube al escenario con un micrófono y lista para cantar- y por el mundo radiofónico. En Buenos Aires trabajaba en el proyecto Radio Club Luciérnaga, ya con Ducid, y con él llegó a España. Ahora acerca al público otra forma de entretenimiento acompañada por su maquinilla de afeitar, «esperaremos unos días hasta la próxima presentación, para que José Luis tenga barba otra vez», dice.