La medida nacionalista de traducir al gallego el callejero local ha despertado una disparidad de reacciones que van de la aceptación al rechazo, pasando por el escepticismo
08 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Nos situamos en la calle Riego de Agua, una de las más céntricas de la ciudad. El objetivo: escrutar las opiniones de los ciudadanos ante el anuncio del BNG sobre la intención de traducir al gallego el grueso del callejero coruñés. En este caso la nomenclatura de la calle se transformaría en rúa Rego de Auga. Las reacciones, negativas en su mayoría, no se dejan esperar. «Si lo ponen sólo en gallego me parece fatal, porque Galicia es un país bilingüe» dice Viriato Valdés. Su acompañante, José Anido, plantea su oportunidad: «Es un gasto innecesario y sólo de cara a la galería. Mientras haya calles con baches y listas de espera, estas cosas deberían ir atrás». En cuanto arranca el debate, varios viandantes se unen al foco de discusión. «Esta ciudad vive mucho del turismo -suscribe Alberto Tomé-. Al poner todo en gallego la gente se lleva una mala impresión. Si yo voy a un sitio y no entiendo lo que dicen las calles me parece extraño». Tomé está con Tamara Gómez, una amiga asturiana que ofrece su visión desde fuera: «Entender, entender, lo entiendes, pero es absurdo». Jose Antonio León, el mayor del improvisado grupo, sentencia: «Habría que poner en las placas Riego de Agua y Rego de Auga, cualquier otra opción está mal». Su mujer, María José López, opta por que siga todo igual en castellano: «Si siempre fue así, tendría que continuar como está». La «x» o la «j» Uno de los dilemas eternos de los viales de la ciudad habita dentro este interrogante: ¿avenida de Arteijo o de Arteixo? Capturando opiniones frente a la parada de taxis nos encontramos con un abanico más amplio de posturas. Pablo Manteiga, un vecino de la zona, se muestra favorable: «No me importaría que las placas fueran en gallego, ya que estamos en Galicia. Si los catalanes lo hacen, pues nosotros lo mismo». Ese argumento choca, poco después, con las escépticas palabras de Carlos García: «El BNG en vez de tanto preocuparse por el gallego, debería hacerlo por cosas más útiles. Particularmente me da igual que sea Arteijo, Arteixo o que me lo pongan en inglés». Susana Álvarez apela a la utilidad: «Aquí vive mucha gente de fuera. Los callejeros están en castellano y será un auténtico caos. Yo soy comercial y si me dan las calles en gallego me pierdo». De camino a camiño Trasladamos la cuestión a la plaza de Cuatro Caminos, futurible praza de Catro Camiños. «Es una imposición sin sentido como tantas otras discriminaciones, que empobrecen a Galicia. Me parece un claro atraso». Son palabras de la salmantina Teresa Conde, que obtienen su negativo en las de Francisco López: «Iba siendo hora. Es como lo de A Coruña. Otras ciudades tienen los nombres en su idioma regional. Me gusta que se haga aquí. Estoy completamente a favor de esa medida». Por último, Antonio Martínez expone su pragmática visión del problema: «Yo prefiero en castellano, pero no me parece mal los nombres en gallego. A min... con tal de que non me cambien o meu».